La obra más completa y compleja de su director. Destaca un reparto que aporta autenticidad en cada gesto. Lamentablemente, Leone no pudo vivir para disfrutarla.
Una comedia desnuda y portátil que se inspira en el hiperrealismo presente en 'The Office' y 'Curb Your Enthusiasm'. El resultado es una comedia de gran precisión y notable sutileza.
En 'Zohan, licencia para peinar' se entrelazan momentos de comedia absurda con críticas agudas del humor político. Es una película entretenida y efectiva que mantiene su energía hasta el final.
Una repetitiva aplicación de las rígidas normas de la comedia romántica que carece de originalidad. Esta película parece ser una versión de muchas que ya has visto antes.
Inicia con energía, destacándose del resto del género a través de un aire de sofisticación, aunque pronto su dinamismo se diluye en la indiferencia y en lo predecible.
Melancólica historia de amor, Assarat presenta su primer largometraje de ficción demostrando un notable dominio de la narrativa visual y una asombrosa habilidad para cautivar al espectador.
Tanto Indridason como Jónasson siguen cuidadosamente las normas del cine noir. Su labor se destaca por ser adecuada, aunque no alcanza niveles extraordinarios.
La fluidez visual contrarresta la intensidad del drama, pero afortunadamente, no disminuye la fuerza ni la brutalidad de un clímax que termina en una escena catártica que deja una huella perdurable.
La trama presenta un amor apasionado que desafía las normas del tiempo y el espacio a través de un montaje fluido. Inicialmente, esto genera desconcierto y un toque de afectación, pero finalmente logra un cierre muy efectivo.
Una de las películas españolas más ambiciosas del año, y a la vez, una de las que menos reconoce sus logros. Respeta el enigma de su protagonista, lo que eleva la calidad del filme.
Se distancia del grueso de la animación hegemónica contemporánea al conceder tiempo y espacio a un modelo de movimiento atento al matiz y al detalle, incluso a la lentitud.
Aquí no hay tanto unos creadores remezclando postmodernidad para toda la familia, sino una desalentadora mesa de ejecutivos gestionando licencias. Sí, la forma es virtuosa y el ingenio sigue ahí. También la astucia para dar gato por liebre.
Quizás habría sido más interesante observar cómo el director Padial buscaba fusionar su estilo (pos)humorístico en una comedia con un enfoque comercial.
La apariencia de sencillez encubre un sugestivo juego de fugas y bifurcaciones narrativas. Sangsoo sigue explorando la fusión de cine y vida camuflando la complejidad de ligereza.
Agota su fuego en la contundencia de su título. La gran lástima es que aquí había madera para una comedia soberbia. Los apuntes -y los actores- están ahí, pero frustrados, malogrados.
Fascinante monstruo formal y narrativo. Rica en significados, ambigua hasta decir basta y devastadoramente divertida. Trabajo seductoramente enigmático.