Conforma en última instancia una obra maestra del horror femenino a nivel sadiano, ya que la heroína se llama Justine. Sin embargo, también se presenta como una fantasía femenina en su estado más puro.
Electrizante sinfín de rudezas, desvíos, atajos afectivos y ternuras ogrescas, para que nuestra sublime Star termine desesperada bañándose en suicidas aguas bautismales y resurja por su propio impulso.
Mundo de la supersensitiva rebeldía infantil, mundo de la esperanza en una ilusoria ruptura liberadora con sólo huir hacia la casa de una profa emancipada en Estambul.
Despliega de principio a fin una enorme, avasalladora, pero jamás hostigante cantidad de recursos expresivos esencialmente narrativas y eminentemente visuales.
Realiza el prodigio de sorpresivos cambios de ritmo y tono que se tornan constantes en el filme y son verdaderas mudanzas del relato, enriqueciendo de manera arborescente su sentido pero nunca modificándolo.
Mundo sensitivo de una delicada voz de contratenor en lucha invisible contra la cacería de una foca incidental como pulsión naciente y añoranza paterna tarde o temprano claudicante.
Obra gran eficacia de filme-objeto, pese a su congestionada multidimensionalidad genérica ya descrita, merced a una escritura consciente, muy consciente, en el límite de lo deliberado y lo consciente.
Se concentra, como su excelente subtítulo en castellano lo indica, en una colección de Momentos de Vida, nada más cierto ni veraz, ni menos detonante o glamoroso dentro del cine mainstream.
Abre y cierra como un intenso y reflexivo ensayo neoclásico, ya que el trasfondo de los engaños, inquietudes y romances pone de manifiesto las transformaciones del vacío del corazón.
Presenta un encantador caramelito narrativo y visual que, en épocas pasadas como la evocada en el filme, habría sido una pócima explosiva o un prestigioso vaso de veneno baudelairiano.
Resulta el más tranquilamente perturbador de los tres edenes del tríptico al que pertenece, ya que en esta obra los recursos de la ficción apenas provocan una ligera percepción malsana pero compasiva de la realidad.
Elimina cualquier rasgo psicológico distintivo y reduce a la nada la profundidad de la energía arrolladora de sus eufóricos robos en cadena, ya que refleja las consecuencias extremas de una mentalidad distorsionada por las redes sociales.
Consuma el prodigio de recrear bellamente una época hoy poco frecuentada aunque muy idealizada, revalorándola a profundidad, no sólo desde la superficie pintoresca.
Estructura y se estructura en los cambios producidos dentro de dos almas noctívagas y enigmáticas, a lo largo de una noche de ninguna manera pretenden ser tiempo real ni espacio único, sino ambos incandescentes, delirantes.
Sensible debut conjunto que aborda la vulnerabilidad de las adolescentes como un microdrama íntimo, destacando sus progresos entre el escarnio y la compasión, aunque siempre con una sensación de ausencia omnipresente.