Desea filmar con vehemencia provocadora y vertiginosamente el vértigo de la autodestrucción, utilizando, a veces sin diapasón ni demasiada capacidad de cálculo, efectismos ad usum narcorum.
Arrebata con su edición frenética, presentando un bombardeo de imágenes que resulta envolvente, variado e intenso. Cada incidente se despliega de manera multidimensional, luciendo una estructura diseminada acompañada de un ritmo ultra-inventivo de conversiones y reconversiones constantes.
Desecha cualquier fórmula fácil de algún sentimentalismo familiar para aplicar la suya propia, la de un intimismo agudo y ligero veladamente lírico y pleno de humor.
Impone con radical gravedad contemplativa, dejando una terrible opacidad minimalista que se asemeja a una vivisección moral, aunque de forma meramente observacional y deambulatoria.
Un estilo alucinado muy original, hecho de danza, disfunción, épica, ferocidad, fuga y tiempos plurales, a modo de un auténtico Festival Larraín alegre y desconcertante.
Hipersensible debut a través de una cámara precisa que actúa como una lupa inteligente, filma con un enfoque observacional. Registra actitudes y comportamientos infantiles, espontáneos e imprevistos de manera excepcional.
Hace así una volcánica y vesánica erupción narrativa, llena de aventuras y vicisitudes malvadas, fascinación, agudeza, transparencia y diafanidad en el seno de las tinieblas sociopolíticas.
Debe a un inteligente y deliberado toque de apariencia documental su enorme capacidad de verificación, para escapar del exotismo, sin por ello sacrificar su ficción estilizada.
Se desenvuelve, pese a su violencia latente, virulenta o estallada, a modo de un continuum en el que las imágenes, las secuencias y las elipsis se suceden fluida, diestramente escalonadas.
Se ofrece el espacio necesario para explorar una perspectiva casi caleidoscópica de subtramas, historias colaterales e incluso fragmentos de anécdotas paralelas, que en conjunto configuran un fresco raro y fascinante.
Surte su gran belleza simbólico-sensorial de película-objeto entre páramos y llanos de la sabana occidental africana, al ir trazando el itinerario humano de un fantástico viaje iniciático en busca de la Felicidad.
Vibrante, expone su carga expresivo-narrativa con un vigor intenso y sin adjetivos innecesarios, aunque con demasiados objetivos, todo ello en un cine muy personal que se centra en los personajes y en hechos contundentes.
Heteróclito filme, comedia dramática con elementos de fantasía mágica y un toque de humor negro, que se presenta de manera directa y sin complejidades innecesarias.
Convierte a la pantalla dividida en un recurso estético de primer orden y un discurso en sí, opone e impone y recompone propositivamente a las figuras humanas en el espacio visual.
Impresionante debut. Termina por manifestarse como una dolorosa requisitoria por el respeto a la dignidad de los ancianos frente a los trágicos avances del inevitable deterioro.