Un documental que resulta intrigante al presentar la información de manera clara y sencilla, aunque puede dejar a algunos insatisfechos al validar teorías que no cuentan con suficiente respaldo basado en los datos actuales.
El reparto es tan bueno y está tan bien colocado cada uno en el papel que sabe hacer que tira solo, pero es mucho menos rompedora y original de lo que a veces parece creerse.
La obra va más allá de ser un simple producto comercial relacionado con el Orgullo, ofreciendo una reflexión sobre cómo España ha percibido su identidad de forma positiva.
Una de esas películas que se atreve a salirse de los tres o cuatro registros habituales y proponer un tono propio. No le sale todo siempre, pero en eso consiste tomar riesgos.
La nueva obra de Urrutia intenta combinar la ironía de las comedias negras con elementos de ciencia ficción que abordan la desigualdad, logrando representar correctamente ambos estilos, aunque no logra conectarlos de manera efectiva.
Un chiste muy específico que resulta irrelevante para quienes no forman parte de su círculo, transformándose en una metaparodia que va más allá de su naturaleza de recopilación de sketches al estilo de José Mota.
Un ejercicio saludable que invita a reflexionar sobre la memoria reciente, aunque no logra equilibrar las narrativas de crecimiento personal con el contexto histórico en el que se desarrolla.
Más vista que el tebeo, un aburrimiento que encima cada cinco minutos da un sermón sobre la familia tradicional que ni siquiera es capaz de reflejar bien en la trama.
Chistes poco ingeniosos que buscan evitar ofender, historias secundarias absurdas entre generaciones, un trasfondo de clasismo y una lección moral anacrónica. Parece que al final necesitarías que alguien te recite el catecismo.
Temas actuales envueltos en un estilo clásico y literario. Es una destacada novedad precisamente por no parecerlo, ya que evoca la esencia de series de épocas pasadas que han desaparecido.
El contenido, realizado en horario estelar, y con un guión de 1956, demuestra cómo las intenciones globales del nuevo proyecto respaldado por RTVE han dado lugar a una narrativa superficial y conservadora, presentada en un formato predecible.
Alvea muestra un inicio impresionante en su control del suspense y la creación de atmósfera, aunque recurre a elementos tan tradicionales que termina resultando predecible.
Es una serie de terror que logra ser efectiva en ciertos momentos y cuenta con una ambientación impresionante, pero su intento por ser intensa y auténticamente española a veces resulta excesivo.