El talentoso Aster construye un edificio visual minuciosamente elaborado, donde teje diversos elementos que culminan en una de las pesadillas más delirantes del cine contemporáneo.
Lin dirige con gran precisión, sabiendo cuándo incluir los momentos de humor y los elementos dramáticos, así como los efectos especiales. Esto hace que cada exceso se perciba de manera realista en términos de velocidad y destrucción.
Tiene una lista de piezas tan conmovedora y desconcertante como la película misma. Sin sonido no es nadie. Wright hace con todo lo anterior un filme genial.
La serie no da para más, excepto acrobacias irrealizables en la vida real: pertenecen al artificial ámbito ciber-virtual, donde la velocidad es tan inhumana como este absurdo churro. Que adora pisar el acelerador hacia la nada.
Sin atisbos de melodrama, Mungiu narra con una potente fuerza visual, como si su cámara fuese un bisturí, dejando en cada plano la crisis emocional y social expuesta sin caer en lo panfletario. Es una obra magistral e inquietante.
La sobrecargada atmósfera para asustar con luces y sombras, sin ningún sustento dramático, es de barato filme de horror con humor de mal gusto. No está al nivel de su modelo.
Klapisch establece un ritmo atractivo en esta divertida comedia, evitando la cursilería. Despoja a París de su encanto romántico y lo transforma en un desolado paisaje de sentimientos y anhelos insatisfechos.
Dramedia que explora la libertad de una hija y la necesidad de su madre de conservar los recuerdos compartidos. Aunque conmovedora, la película resulta algo melodramática y por momentos presenta debilidades.
Lo disparejos que son los brillantes dos primeros actos llevan a que el tercero y la conclusión casi tiren la película. Quiso ser excepcional. No lo logró.
La práctica actual de reproducir un guion, adaptándolo a la cultura local sin modificar sus características fundamentales, no suele tener buenos resultados. En este caso, el resultado es una película mediocre.
La obscena galería de preciosos clichés ridículos se muestra en crudo y busca el pertinente oro sociopolítico de Galindo, Buñuel y Schlöndorff sin siquiera alcanzar la sociología cantinera de Roberto G. Rivera.
Este festival en honor a Cage y su vastísima trayectoria se presenta con los mejores elementos a la mano. Gormican los dosifica y forja una comedia de lujo abrazando convencionalismos de peliculita de acción.
Si algo sabe Illya Naishuller es dirigir una puesta en escena impecable, que cuenta aquí con ayuda del ultradinámico fotógrafo Pawel Pogorzelski. Con ella crea una eficaz, estilizada, trágica, pero a la vez cómica ópera-ballet sobre una delirante atrocidad.
Es un filme notable donde las actrices brillan siguiendo el ritmo de la estelar Colman, imponiéndose con fuerza. Lanthimos, a su vez, se reinventa en esta cinta, una auténtica joya real.
Es un antídoto, burlesco y sumamente divertido, contra la saturación del género. Lo mejor: preserva el cinismo intenso de la primera cinta. Todo un logro.
Fleischer afortunadamente detiene su caída con 'Venom'. Es su mejor película, madura y equilibrada; de vanguardistas efectos visuales, con buena acción y conflicto dramático para lucimiento de los actores.