La actriz ahora también directora, Jennifer Kent, posee un talento especial para narrar. Nos presenta una historia llena de sorpresas que, al volverse realidad, provoca una profunda inquietud en el espectador.
Una advertencia: si tu película de terror tiene lugar en una producción teatral universitaria y, a pesar de todo, las actuaciones no son lo más destacado, es claro que algo ha salido muy mal.
A los más fanáticos no les va a encantar necesariamente. Es una película hecha con cariño, pero también con la sabiduría de que los visionarios a veces pueden ser imbéciles.
Al Gore resulta ser un personaje fascinante, superando el interés de la película en la que aparece. La trama gira en torno a su compromiso con la reducción de emisiones de carbono, pero carece de una estructura dramática envolvente.
Woo continúa demostrando su visión única, aunque en esta ocasión no logra conmovernos de manera significativa. Su talento sugiere que puede ofrecer obras más impresionantes y emocionantes.
La potente creación de imágenes y la ferocidad performativa convierten lo que podría haber sido un thriller policíaco en un enfrentamiento casi metafísico.
Es un thriller efectivo y violento que capta la atención. No obstante, en su tramo final, el guion de Ruth Greenberg intenta profundizar de manera que resulta innecesaria.
Eisenberg se presenta como un destacado cineasta, mostrando una sensibilidad y audacia que pueden catapultar su carrera. Nunca antes lo habíamos visto tan expuesto como intérprete, lo que añade una nueva dimensión a su actuación.
Martin Scorsese va más allá de su trayectoria con una narrativa que explora la crisis de la Cristiandad. Es una obra que se vuelve crucial en un periodo donde la soberbia debe dar paso a la reflexión personal.
Te va a encantar la película en sus momentos más silenciosos, pero lamentablemente, cae en lo cursi. Incluso con un elenco talentoso, algunas escenas se sienten como clichés típicos del cine indie.
A través de su trabajo con material autobiográfico, Sebastián Silva logra crear una obra excepcional al retratar al rey del hielo y a la diosa de la tierra, mostrando cómo ambos se encuentran neuróticamente distanciados de sus brillantes entornos.
Es una película que podría entretener a los niños más grandes que disfrutan de un humor un poco subido de tono. Sin embargo, su contenido puede no ser el más adecuado para todos.