La gran nueva apuesta de los estudios Dreamworks es un buen exponente de un subgénero históricamente fructífero: el de los viajeros del tiempo. Tópico que en este caso se convierte en una herramienta para crear y fortalecer vínculos.
Construido sobre una base excesivamente esquemática, el guión de 'Rio 2' parece producto de un software de escritura automática. Así de rígido y repetitivo resulta todo.
Buscarini es eficiente en la tarea de diseñar una realidad fantástica convincente y cumple con el objetivo de ser fiel a los principales elementos de la obra infantil de De Santis, un mérito nada menor.
El relato no consigue escapar de las estructuras conservadoras de las películas infantiles. Es mucho más lo que puede esperarse de un estudio que ha imaginado películas maravillosas, como la primera 'Shrek' o 'Madagascar 3'.
Aun con más fallas que aciertos, el director de origen húngaro Zoltan Sostai le propone al espectador un desafío, planteando una fantasía que basa su andamiaje en la teoría cuántica e incorpora referencias a la filosofía clásica.
El director detrás de éxitos como la trilogía inicial de los 'X-Men', de fracasos resonantes como 'Superman regresa' y de films de culto como 'Los sospechosos de siempre' aporta ahora una lograda versión de un clásico de la literatura infantil.
Las dificultades de llevar un programa a la gran pantalla se diluyen en la efectividad de pasajes que producen verdaderas joyas de la comedia: alcanza para compensar otros menos logrados, y certifica por qué la dupla Capusotto/Saborido es auténticamente popular.
Con un método similar al utilizado por 'Monsters Inc.' para abordar el mito de los monstruos en el ropero, la animación de Genndy Tartakovsky se permite subvertir el universo de los clásicos del horror de la tradición cinematográfica.
Si tuviéramos que clasificar La pelea de mi vida, podríamos decir que se asemeja más al melodrama de 'El campeón' (aunque sin caer en golpes bajos) que a la épica de 'Rocky' o a la crítica social presente en las obras de Scorsese y Favio.
No hay Cameron que valga cuando lo que se cuenta nunca logra generar empatía o simpatía, sino que se queda en un deslumbramiento que carece de disfrute sensual y emoción física. 'Sanctum' tiene una buena apariencia, pero carece de profundidad.
Con un humor de trazo grueso y una aventura de manual que remeda a la ciencia-ficción de los años ’50, 'Marte...' propone ante todo un rescate algo tosco de los valores de la mujer/ama de casa, principios sobre los que Estados Unidos se erigió imperio justamente en la posguerra.
Con un registro de humor a veces disparatado, 'Astroboy' cumple en ese rubro, igual que en los de la acción y la aventura, y puede afirmarse con pocas objeciones que el resultado alcanza en gran medida las expectativas creadas.
Kang maximiza cada uno de los recursos que utiliza para darle forma al relato de un mecanismo en el que la palabra y lo oral, aquello que es dicho, juega un rol vital en la transmisión e incluso la creación de un marco emotivo.