La obsesión del director por una joven coreana que conoció en su juventud lo impulsa a regresar a Asia. Finalmente, ella consiente a ser entrevistada en Argentina, lo que lleva a la película a un desenlace sorprendente y conmovedor.
Julián d’Angiolillo entrelaza múltiples capas de realidad, creando una obra que supera lo ficticio. Esto resulta en una interpretación única y original de 'La ley de la calle', con un enfoque singular en el entorno urbano.
La película se vuelve cada vez más torpe a medida que su discurso comienza a mostrar intenciones manipuladoras. Esta falta de honestidad intelectual destruye cualquier oportunidad de disfrutar de la experiencia cinematográfica.
Resulta tan entretenida por el dinamismo de sus escenas de acción, como reiterativa. La abundancia de diálogos solemnes y de intenciones explícitas acaba por sobrecargar.
Un impulso lúdico y genuinamente cinéfilo que consigue traspasar la pantalla. El problema aparece cuando lo que era un juego se convierte en sermón y se fuerza la imposición de un mensaje unívoco.
Dispone de todos los elementos esenciales para una trama judicial: suspense, comedia, sorpresas en la narrativa y refleja que un tribunal es solo uno de los muchos escenarios donde el drama cobra vida.
El resultado final es un pastiche paternalista, pueril y bastante reduccionista en el que los protagonistas se ven obligados a cumplir con una corrección política. Todo esto se presenta con el trazo grueso de una mala telenovela, careciendo de gracia.
Un potente y vívido registro de distintas situaciones de violencia por las que atraviesa la comunidad negra al sur de los Estados Unidos, a través de un estilizado uso del blanco y negro que resalta con fuerza los dramas que tienen lugar frente a la cámara.
La obra es visualmente impresionante. Lanthimos crea cada escena y organiza las tomas con una dedicación admirable, capaz de hacer que incluso Kubrick lo envidiara. Además, el desempeño del elenco es realmente notable.
El resultado es el retrato de una comunidad al que los recursos narrativos del cine van escorando, hasta volverlo una postal rara que se parece un poco a la realidad, pero mucho más al registro de un universo paralelo.
Vaciamiento de una fórmula trillada. Su propuesta demuestra la intención de mantener un camino conocido, sin atreverse a desviarse para comprobar si el público sigue interesado.
A pesar de que inicialmente se presenta como una crítica a la vida digital, la película ofrece una perspectiva más matizada, reconociendo este mundo como un entorno legítimo donde se puede vivir.
El primer largometraje de Glass explora la idea de la purificación mediante el dolor físico, así como las revelaciones y la santería cristianas, para forjar uno de los mundos más sombríos que se han presentado en la cinematografía reciente.
Representa un avance significativo en la trayectoria de los directores. No obstante, en el ámbito del cine, la película podría dejar una sensación de decepción para quienes apreciaron y apoyaron la obra anterior.
El director de 'La vida de los otros' hace su debut en Hollywood con una película que se destaca por su tono desenfadado. Además, cuenta con las actuaciones de Angelina Jolie y Johnny Depp, aunque la química entre ellos es bastante escasa.
La película animada de Acker fusiona un relato futurista con un entorno apocalíptico, evocando la estética de la década de 1940, reminiscentes del estilo de 'Brazil' de Terry Gilliam.
Puede afirmarse que esta es la primera obra del director de Hostel que se aleja de la mediocridad, ofreciendo una narrativa que logra esquivar los clichés del feminismo superficial.