Un humor que no logra profundizar. Lo mismo sucede con muchas subtramas que, a pesar de su cuidada ambientación, sufren por una falta de desarrollo debido a la preferencia por los chistes rápidos.
El talento de los Philippou radica en que logran explorar la narrativa tradicional del terror, pero de manera que les permite conectar con los temas contemporáneos de su época.
No parece difícil juzgar mal a esta película, sobre todo cuando sigue fresca la marca de otra tan mediocre como 'Actividad paranormal', prueba irrefutable de lo agotado del molde que les da forma.
Aunque no se aparta de los clichés habituales, logra presentar la historia de manera original. Hay ocasiones en que la originalidad puede ir de la mano con el aburrimiento.
Tan eficaz como predecible, en el camino 'El niño' aprovecha el contraste entre conservadurismo europeo y modernidad americana para generar ciertos espacios de inquietud.
'Bienvenidos al infierno' sigue las convenciones del cine de terror convencional, pero Monteoliva se esfuerza por desarrollar la narrativa de forma pausada, evitando los excesos frecuentes en este tipo de películas.
Del Toro respeta la esencia del clásico cuento, pero logra que su 'Pinocho' se distinga de anteriores adaptaciones, añadiendo elementos únicos de su propio y característico universo.
La película sobre Diana no es una obra maestra, ya que se siente un tanto inacabada. Pese a ello, logra presentar de manera efectiva al personaje y relatar el comienzo de su historia.
Superman representa al héroe estadounidense por definición, mientras que el Zenitram creado por Barone, Sasturain y de la Vega introduce un patrón genético sorprendente. Esto se desarrolla en una Argentina en ruinas, con un ambiente que evoca un "gótico justicialista".
La alegoría, similar a 'Los juegos del hambre', trasciende las típicas historias para jóvenes y se convierte en un valioso ejemplo dentro del género de ciencia ficción.
Esa sensación de haber sido narrada sin moverse de la zona de confort acaba convirtiéndose en un lastre tanto para la película como para el espectador. Nada de giros sorpresivos ni ideas novedosas.
Tal vez no haya mejor forma de ofrecer un retrato crítico de la televisión que ponerle un espejo adelante y eso es lo que hace el guionista y director Maximiliano Gutiérrez.
A pesar de la escasa representación de personajes blancos, que suelen ser negativos, la película de Emmanuel Osei-Kuffour no profundiza en los conflictos raciales de la misma manera que lo hace el cine de Jordan Peele.
La película logra adaptar de manera excepcional el trabajo de Charlie Feiling, fusionando lo real con lo onírico de forma perturbadora tanto para la protagonista como para quien la observa.
En la primavera que vive el género gracias a éxitos recientes, el film de Gugliotta busca dibujar su historia en un impreciso límite entre la realidad y la ficción. A veces lo consigue y las actuaciones acompañan, aunque quedan algunos cabos sueltos.