Ópera prima con una desconocida y brillante Maite Aguilar y la magnífica Vicky Peña. La historia, que no es nueva, cuenta a su favor la proximidad con la que está narrada, que no está alargada de modo innecesario.
Arranca con una secuencia portentosa. La historia establece un nivel tan alto que las sorpresas posteriores, aunque numerosas, no logran causar el mismo impacto. A medida que avanza, la trama se desarrolla de manera predecible.
Una propuesta atractiva lastrada por la escasez de medios y un guion muy esquemático. La cinta sigue las líneas maestras del cine del realizador. La trama tarda en tomar impulso.
Adaptar al cine una obra de teatro supone siempre un desafío, pero Polo Menárguez lo supera con solvencia. Evita estridencias y efectismos, e imprime un tempo pausado al relato.
Una mirada optimista, tierna y con humor que ofrece exactamente lo que promete. Su encanto radica en que puede ser disfrutada tanto por jóvenes como por adultos.
La película destaca por sus travellings y movimientos de cámara elegantes, comenzando con un brillante plano secuencia. A partir de ahí, la narración fluye de manera preciosista, con un trabajo impecable del reparto.
Para fans del cine histórico narrado con clasicismo. Una historia que puede recordar a 'Cabaret', situada en la Viena de entreguerras, narrada con la estética y el tempo de 'La ladrona de libros'.
Dulce fábula. Ella [Manville] es la película. Un acierto. Fabian apuesta por el tono de las películas de 'Paddington', una estética próxima a Wes Anderson y el espíritu reivindicativo de Mike Leigh.
La película refleja de manera efectiva la curiosidad innata en los niños y cómo estos comprenden las desgracias que suceden a su alrededor. Además, hay momentos muy conmovedores.
Deliciosa comedia. Un reparto excepcional, muy bien dirigido, y el tono tierno, simpático, juguetón y hasta naíf que mantiene la película la convierten en una buena opción para salir del cine con una sonrisa.
Humor sencillo y directo, un toque tímidamente provocador que lo hace accesible para todos. La película se conecta profundamente con nuestras emociones, ofreciendo un cine familiar lleno de optimismo.
Una cautivadora Margaret Qualley se adueña por completo de la película, que tiene la esencia del cine independiente pero con un enfoque accesible para el gran público.
La película explora temas de amistad y colaboración de una manera convincente. Con una dirección ágil y un ritmo notable, logra mantener el interés del espectador. Sin embargo, su guion se torna repetitivo y pierde dirección en ciertos momentos.
La trayectoria del artista se narra de manera convencional, con un guión que resulta excesivamente explicativo. Sin embargo, está ilustrado por una fotografía de Álex Catalán, quien utiliza la luz natural de forma excepcional.
El humor de los nuevos guionistas se sitúa entre 'Muchachada Nui' y las comedias más desmadrosas de Javier Fesser. La ausencia de algunos personajes se ha resuelto de forma muy ingeniosa.
Hay películas, como ‘El juego de las llaves’, que enganchan al espectador desde el principio porque le retan a imaginar qué haría él si le planteasen un dilema como a los personajes.
El cine consiste en dotar de magia a la realidad. No hay más misterio, y eso es lo que logra Erik Popp recurre al efecto especial más económico y eficaz que existe: la imaginación del espectador.