La reticencia de Newton hacia la cultura de masas establece desde el inicio que los espectadores verán algo mucho más inteligente, audaz y desafiante que la perspectiva habitual y superficial que la industria del entretenimiento ofrece sobre la política radical.
Funciona mejor cuando arroja luz sobre los primeros años de tutoría legal, al mismo tiempo que esquiva con elegancia las imágenes explotadoras de Britney.
Es un poco de mal gusto. Su equilibrio entre una reevaluación respetuosa de su sujeto y el morbo de una película de crímenes reales se decanta notablemente por lo último.
Es tan política que se pierde su esencia de ser divertida. Para comprender la propaganda bienintencionada disfrazada de entretenimiento, basta con ver 'Charmed'.
Inquebrantable en su denuncia de un sistema que trataba a estas familias como menos que humanos, es una conmovedora acompañante para 'Rez Dogs 'y 'Dark Winds'.
Adopta la forma de una historia policíaca 'neo-noir'. Pero dentro de esa estética sombría oculta, entre otros temas convincentes, una ambiciosa deconstrucción del género.
Es muy instructiva para los espectadores heteros. Pero más importante, es su fidelidad a todas las letras, colores e identidades que conforman el arco iris LGBTQ
Ansari admite ser tan imperfecto como cualquier otra persona, y quizás tenga razón. Solo deseo que en su próxima oportunidad logre ser más entretenido y creativo.
El episodio inicial muestra gran potencial. La serie logra combinar la dulzura clásica con personajes contemporáneos y referencias culturales relevantes.
Es muy entretenida, sin duda. El problema es que parece no tener alma. Parece que, no satisfecho con el hecho de retratar la triste historia de su protagonista, Love también necesita ridiculizar su ignorancia.
A medida que avanzan los primeros seis episodios, se nota una evolución notable que sugiere un potencial sin límites. Este desarrollo podría llevarla a convertirse en una obra realmente especial.