El documental logra brindarnos una perspectiva íntima, presentando a los personajes de manera humanizada. Elena Molina les otorga una voz y una identidad, revelando que son individuos con historias únicas, más allá de las etiquetas que se les suelen asignar.
Lejos de un cine que se autodenomina 'intelectual' y que pocos comprenden, esta película aborda la historia con una mezcla de sensibilidad y humor, explorando temas en los que todos encontramos algo de verdad.
Laura García Pérez logra su objetivo al ofrecer una exploración auténtica y conmovedora de la memoria emocional, cuya belleza radica en la sinceridad de lo que cuenta.
Una intrigante película de animación feminista que explora la búsqueda de la libertad y el impacto transformador de la ficción. Su valor didáctico es admirable, pero lo que realmente impresiona es su estilo visual y narrativo.