Una épica historia de viajes en el tiempo que resulta cautivadoramente extraña. La narrativa explora de manera juguetona y poderosa los temas del destino, el cambio y la identidad.
Zahler logra captar nuestra atención con su intensa y violenta dirección, un enfoque que tenía sentido en sus trabajos anteriores. Sin embargo, en esta ocasión, gran parte del tiempo se siente como un ejercicio de sadismo sin propósito.
Otro intento cansino, sin ingenio y potencialmente lucrativo de darle un vuelco a la trillada plantilla de películas de colegas policías y convertirla una comedia de acción de primera.
La joya en bruto que supone la interpretación de Brendan Gleeson ayuda a insuflar vida a un relato convencional, ásperamente divertido y ligeramente melancólico.
El mal es demasiado banal para ser gracioso. Pero la bondad todavía puede generar una onda expansiva de sentimientos, y los mejores momentos son los que defienden los pequeños actos redentores de decencia frente a lo impensable.
Esta película, estéticamente impactante, integra numerosas dimensiones político-históricas en su épico relato, aunque en ocasiones parece hacer todo lo posible por sofocar el placer que el público podría haber experimentado con la leyenda popular.
Tan desconcertante como su película de ciencia ficción de 2004, 'Primer', aunque por razones completamente distintas, 'Upstream Color' de Shane Carruth es una estimulante e hipnótica obra de cine experimental.
Podría haber sido mejor si no fuera para vosotros, inoportunos niños. Lo que la desvirtúa no es la comodidad de lo viejo, sino las presiones de lo nuevo.
El remake de 'Guess Who's Coming to Dinner' es una versión insólita que sorprende. Aunque no se puede considerar una gran película, posee ciertos encantos que la hacen interesante.
Nada que airease WikiLeaks podría ser más destructivo para la reputación de Sony que el estreno de 'Superpoli en Las Vegas', la clase de película que va más allá de la mediocridad para ofrecer una posible prueba de una civilización en declive.
Una adaptación pasable y tolerable del clásico libro infantil de Judith Viorst. No resulta especialmente impactante, pero tampoco es insoportable, lo que la hace completamente inofensiva.
La película padece, al final, del mismo defecto crucial que la reina malvada interpretada por Julia Roberts: en realidad, no muestra preocupación alguna, salvo por mantener una apariencia atractiva.
Mezclando sin esfuerzo un humor ingenioso y reflexivo con el extravagante espectáculo de la vieja escuela, Los Muppets es un regalo inesperado. Brillante y alegre, descarada pero sin malicia.
Un trabajo que es al tiempo de un modesto encanto y encantadoramente modesta, cimentada en el mundo 'Spielbergiano' donde el asombro de la infancia se cruza con la dura realidad de los jóvenes adultos.
'Ratatouille' es deliciosa. Los chefs de Pixar han combinado todos los elementos esenciales: ingenio verbal y visual en abundancia, un ritmo ideal para las bromas, y un toque de sofisticación gala, creando así una atmósfera acogedora y una mezcla irresistible.