Un thriller juguetón y eficaz que construye un notable nivel de tensión. Este ejercicio bellamente modulado, con interpretaciones destacadas, representa el mejor trabajo de Karyn Kusama en años.
Hermosa y compleja. Partridge navega por un material arriesgado con seguridad, delicadeza y un profundo sentido de la intimidad que se puede convertir sin previo aviso en complicidad.
Suele ser excesivamente melodramática, lo que inspira poca empatía o entendimiento, pese a las actuaciones comprometidas de Taissa Farmiga y Ben Rosenfield.
Jack Black y James Marsden forman una gran pareja en pantalla en un 'bromance' con humor negro que logra profundizar, aunque no llega a explotar todo su potencial.
Íntima y aún así comunicativa, perspicaz pero profundamente personal, 'Infinitely Polar Bear' supone un irresistible debut de la escritora-directora Maya Forbes.
Una sólida aunque pretendidamente desglamourizada interpretación de Jennifer Aniston que merece un tratamiento más honesto en su historia en 'Cake', una comedia negra dramática entretenida, pero demasiado calculada.
Uno de los grandes romances del cine de la era moderna alcanza su expresión más rica y completa en esta tercera entrega. Exquisita, melancólica, hilarante y catártica.
Explotando cuidadosamente el miedo del público hacia lo que no puede ver o solo puede ver parcialmente, el enfoque superficial de la cámara de Saulnier intensifica el suspense en momentos clave.
Está concebida con gusto pero resulta demasiado predecible. A veces es sensible y aguda; en otros momentos, revela una perspicacia cultural, aunque también cae en el exceso de generalidades en su melodrama sobre la familia disfuncional.
'Celeste & Jesse Forever' gana puntos por transgredir la fórmula, pero su fusión de causticidad y sinceridad tiene una verborrea calculada que acaba sonando cada vez más vacua.
Una pequeña película con un gran corazón. 'Safety Not Guaranteed' es una excéntrica comedia de ciencia ficción que explora el amor como una de las últimas aventuras arriesgadas.
El resultado es mucho menos corrosivo que algunas de sus predecesoras, pero por esa misma razón parece incapaz de generar la atención necesaria para satisfacer los ya de por sí modestos estándares comerciales de Solondz.
Emocionalmente desgarradora y suave por momentos, este cuento de invierno bien interpretado es una experiencia más narrativa que las entradas más líricas de Green en Sundance.