La decisión de Miller de centrarse únicamente en los personajes y en el tema refleja una gran confianza. Esta elección otorga a la película la profundidad necesaria.
'Krampus' no es especialmente aterradora, pero sin embargo genera una buena disposición al tratar su temática de invasiones vacacionales con admirable seriedad.
Joel David Moore encabeza un elenco lleno de personajes diversos y alocadamente combativos, a los que el guionista Adam Green despacha con un disfrute palpable y un amor evidente por las convenciones del género.
Lo que da fuerza a la película es su estrella. En el personaje de Felix puedes ver ese toque anárquico e inexpresivo que ha hecho de Murray una potencia cómica en Estados Unidos.
A pesar de su enfoque sutil y discreto, el humor de los personajes no logra establecer el ritmo adecuado. La película necesita superar varios obstáculos para alcanzar su máximo potencial.
Desmadejada, abrasadora, es la película de Spike Lee más vital en años. Abrupta, didáctica y más potente en mostrar conceptos audaces que en coherencia narrativa.
Más con el estilo de una sitcom que subversiva. Esta redondilla sobre la disfunción carnal busca fusionar dulzura y picardía, aunque lo logra de manera intermitente.
Anais Demoustier y Romain Duris brindan interpretaciones sutiles y excepcionales en la nueva película de François Ozon, que resulta ser deliciosamente entretenida.
La interpretación de Blanchett es tan dominante en términos de tiempo en pantalla e impacto emocional que la película no sólo consigue ser una virtuosa obra de conjunto, sino también un gran estudio íntimo del personaje del título.
Este primer largometraje del director Amin Dora y del guionista Georges Khabbaz puede parecer tan ingenuo como los personajes que retrata, pero, aún así, demuestra un toque hábil y triunfante.
Con un agudo ingenio y resultados satisfactorios, esta bulliciosa y sincera historia de amor de un perdedor seguramente cosechará éxitos gracias a las buenas críticas y al 'boca a oreja'.
Los directores conservan su sensibilidad poco convencional y su atención a los personajes, y al mismo tiempo ofrecen un escaparate agudo para el enorme talento de Zach Galifianakis.
Meyers emplea una fórmula que produce un efecto placentero, aunque escaso en sorpresa. Se asemeja a una cesta de Navidad que, aunque colorida, resulta excesivamente elaborada.
Aunque es emocionante ver a la pandilla reunida una vez más, las repetitivas travesuras groseras y las débiles relaciones románticas impiden que este esfuerzo, aunque sentido, se convierta en una comedia aceptable, y mucho menos en un clásico generacional.