Desde su inquietante comienzo hasta su maravilloso final, esta obra destaca por su inteligencia al no brindar respuestas simples, reafirmando que la única forma de encontrarse a uno mismo es a través de la pérdida.
La inteligencia, ya sea artificial o de otro tipo, sufre en 'Chappie'. Esta película sobre robots se vuelve torpe y confusa, reflejando la inocencia del droide que lleva su nombre.
La secuela más destacada de 'Terminator' en las dos últimas décadas logra transmitir una intensidad visceral en sus escenas de combate gracias al trabajo de Miller. Los efectos visuales resaltan, ofreciendo una experiencia impactante.
La segunda colaboración entre Zal Batmanglij y Brit Marling presenta un astuto drama de espionaje que alcanza un nivel asombroso de intriga, aunque pierde algo de ritmo en su segunda mitad.
Este drama de acción, aunque no alcanza la brillantez de 'The Dark Knight', mantiene una intensa urgencia moral y una esencia pulp que han convertido a la franquicia de Warner en un símbolo de integridad.
Es decepcionante que una historia con tantas posibilidades dramáticas resulte ser una oportunidad desperdiciada. El filme ofrece placeres superficiales, pero le falta la profundidad emocional que transmitiría tensión y riesgo.
Redundante, grandilocuente y descaradamente autoconsciente, 'The Expendables 2' también resulta lo suficientemente inteligente para proporcionar su propia autocrítica.
Bajo la impecable superficie de la película se esconde una vibrante y apremiante humanidad; una profunda comprensión del sostén emocional en el que se apoya la ficción de Stephen King.
'Los mercenarios 3' resulta tan imprescindible como un fuerte golpe en la zona íntima, dejando claro que consumirla te privará de una parte significativa de tu valioso tiempo.
Bruce Willis, John Malkovich, Helen Mirren y el resto del elenco continúan brindando momentos cómicos como un grupo de asesinos del gobierno ya retirados. Sin embargo, esta comedia de acción global requeriría adoptar la idea de que "más grande es mejor" en todos los aspectos.
Sublimemente ridícula. Es casi imposible evitar las risas con las películas de 'Fifty Shades', y lo menciono tanto con admiración como con cierta frustración. Proporciona un nivel de entretenimiento.
Di lo que quieras decir sobre la ausencia de John Cusack, pero esta secuela, inexplicablemente divertida, consigue capear el bajón de las segunda partes.