Impertinente y hecha de manera poco profesional, 'Ass Backwards' inicia con un concepto medianamente divertido pero lo desperdicia en los primeros 20 minutos.
A pesar de que los valores de producción son modestos, Kate Lyn Sheil y Kentucker Audley logran mantener el interés en esta historia ligera y sutilmente inquietante.
Aunque Gregorini es muy claro en explicar el origen de sus personajes principales, el destino al que se dirigen permanece confuso, lo que, lamentablemente, los deja a la deriva.
Tomnay transforma con habilidad el tono inicial del filme del suspense a la comedia negra, pero los agujeros en el guion erosionan gradualmente la credibilidad de la historia.
Un híbrido áspero y discreto de película de terror y road movie que demuestra con competencia la flexibilidad estilística de este género que nunca muere.
Sus lapsus narrativos y la pequeña desconexión dramática que se produce en las dos buenas actuaciones principales, no debilitan su estética indie y sus atractivos valores de producción.
Sacia, pero no es tan exquisito. Satisfará los apetitos de los curiosos y los amantes de la comida; sin embargo, no profundiza en las técnicas empleadas para elaborar sus nuevos menús.
Material provocativo que podría servir para un drama tonificante o una comedia exagerada se vuelve menos impactante cuando intenta diferenciar entre los dos.
Angel causa una fuerte impresión al recrear la energía y el caos de las clases escolares de primaria y las impredecibles situaciones que rodean a los niños.
Más 'bad' y mejor que nunca. Ruda, grosera y políticamente incorrecta, 'Bad Santa 2' llega justo a tiempo para las vacaciones como un tío desahuciado que hace una visita inesperada.
El atractivo concepto de la serie se ve eclipsado por una trama episódica y carente de inspiración, así como por interpretaciones que resultan mediocres.
Aunque se aleja de la típica comedia juvenil, aborda el género con un enfoque que resulta encantadoramente divertido e ingenioso, aunque peca de ser un poco más predecible en comparación con producciones más comerciales.
Los cineastas buscan revitalizar su débil narrativa al incluir escenas filmadas en verdaderas casas encantadas, lo que les permite emplear técnicas de sorpresa más sofisticadas.