Habría preferido menos episodios, ya que el desarrollo del drama se siente prolongado. Sin embargo, estoy segura de que muchos espectadores disfrutarán de cada instante de esta serie.
Bill Skarsgård brilla en su papel protagónico, ofreciendo una actuación excepcional. La narrativa está bien estructurada y es sumamente entretenida, manteniendo al espectador atento en todo momento.
Es más una sátira que una comedia. Funciona extraordinariamente bien. Solo hay que dejarse llevar y disfrutar de los 8 episodios de media hora repletos de locura.
Podría convertirse en un gran éxito. Tiene una trama intrigante, desarrollada en un contexto pandémico conocido, y presenta personajes que resultan muy interesantes.