Rory Culkin (Swarm) se adueña de la pantalla con cada una de sus apariciones. Su actuación logra captar la atención del espectador, mostrando una habilidad excepcional para transmitir emociones. Cada escena en la que participa se convierte en un momento destacado, lo que eleva la calidad de la producción.
Esta vez, la historia se desarrolla en 1969 y ofrece más información, pero podría haber profundizado más. Aun así, es una buena película de terror en general.
Me encantó el ambiente de los años 70 de esta película, pero lo que realmente me ganó fue su estilo de documental de crímenes casi reales. Es una auténtica delicia de terror.
Una producción extremadamente lograda. Aunque solo está basada en metraje real de los eventos, el trabajo de organizarlos en una narrativa es impresionante.
Tanto si tienes ganas de compararla con 'Killing Eve' o 'Clark', o con algo totalmente diferente, es inteligente y divertida. Y no te la querrás perder.
Se trata de una película de terror clásica, y parte del miedo proviene de no saberlo todo. Además, debo mencionar que la escena final de la película es otro de sus elementos fuertes.
La calidad de la producción es impresionante. Lo mismo puede decirse de la historia y de las interpretaciones. En realidad, dado el estado actual de los derechos LGBTQ en Polonia, es muy valiente.