Ofrece unos protagonistas atractivos, pero su floja trama y sus bizarros giros narrativos limitan lo que de otra manera sería una ardiente historia de amor.
Jarecki busca crear una historia que reúne a muchas figuras y perspectivas para iluminar la crisis del opio en el país. Sin embargo, el resultado es desalentador, ya que resulta confuso y sorprendentemente poco impactante.
Hawkins sigue siendo igualmente encantador y excéntrico, pero este drama de Stephen Frears sobre la búsqueda de la verdad se pierde en sus propias fantasías.
El documental de Cutler pierde fuerza en su desenlace, aunque el recorrido hasta ese punto resulta verdaderamente cautivador. Sin duda, es una experiencia positiva.
Es un poco tontorrona, pero es lo suficientemente colorida y entretenida para ofrecer ideas bienintencionadas que no están atadas a ninguna época en concreto.
Witherspoon brilla con su habitual carisma en un género donde es experta. Sin embargo, cuando el ex hace su aparición, 'Home Again' pierde parte de su encanto inicial.
El papel más destacado en la carrera de Anderson, que refleja su intensa emocionalidad y vulnerabilidad, podría ser el inicio de una nueva etapa profesional para ella.
Es caótica y grotesca, mezquina y dispersa, y se interesa muy poco por las cosas tiernas. El amor no es algo que esté mal, pero bajo estas circunstancias, no es apropiado.
Brosh McKenna tiene un profundo entendimiento del género. Al reunir a dos leyendas de la comedia romántica como Witherspoon y Kutcher, nos recuerda la razón de su atractivo.
La evaluación y separación de la pareja no resulta cautivadora, pero su forma de enfrentar la situación sí es intrigante. Esta respuesta es lo que realmente aporta un toque romántico a la historia.
A pesar de seguir la fórmula típica de una comedia romántica, la historia se transforma en algo más complejo, demandante y notablemente menos satisfactorio.
Es divertida y extraña, y a veces realmente oscura. No todo funciona, ni siquiera es coherente, pero también ofrece una nueva visión de lo que el amor hace a la gente, tanto en la gran pantalla como en la vida real.