Merece la pena verla solo por los sombreros. Sin embargo, tras ver cuatro episodios, sentí que se ha priorizado más el diseño de los sombreros que el desarrollo de los personajes.
Da la impresión de que no quiere indagar en las cosas que podrían reducir nuestra simpatía por la protagonista. Sabe comunicar lo inusual que fue Lister y cómo insistió en ser ella misma.
La tercera temporada supera a las anteriores, demostrando un crecimiento notable en su habilidad para tratar los temas que pretendía desarrollar desde el inicio.
Es muy entretenida, aunque deja una sensación de falta de cierre. La primera parte se desarrolla de manera excelente, pero la segunda parte pierde fuerza.
Creí que sería similar al último especial que realizó, con un gran estadio lleno de energía pero sin mucha profundidad. Sin embargo, resulta ser una obra más contenida, íntima y con una sutileza notable.
Es decepcionante en varios aspectos. Su presentación resulta poco cuidada. Las ideas que presenta son ruidosas, arrogantes y tan básicas que recuerdan a un cuento infantil.
La temporada 8 de 'Game of Thrones' arranca con una de las mejores premieres desde su episodio inicial. Resulta entretenida y muestra una adecuada autoconsciencia sin caer en la crueldad extrema.
Es una serie que hace honor a su nombre. Hay muchas sombras y definitivamente, huesos. Supongo que los lectores del libro la encontrarán mucho más legible.
Es una producción exquisita, hermosa y cuidadosa. Sin embargo, al final toma decisiones que sorprenderán a muchos espectadores. En el peor de los casos, esto puede ser visto como una traición.
La segunda temporada de esta serie de televisión ha llevado la historia a nuevas alturas, mostrando un desarrollo impresionante de los personajes y tramas. Cada episodio mantiene a los espectadores enganchados con giros inesperados y profundos momentos emocionales.