Una versión más seria que las típicas comedias de Perry, con una música preciosa. En el fondo, es un culebrón lleno de secretos impactantes, enfrentamientos emocionales y una bofetada, pero satisfactoria.
Si Tom experimenta un profundo conflicto interior sobre su doble vida, la interpretación de Styles, que varía entre la chulería y el silencio incómodo, no logra reflejarlo en absoluto.
La narrativa es más clara que en 'Evolution', aunque eso no implica que sea menos elusiva. Si tienes algún trauma dental, es probable que te resulte muy perturbadora.
Ignora lo malo en favor de lo brillante, una forma más agradable de revisionismo. Como oportunidad para Emma Stone de ronronear y ser una vampiresa con vestidos elaborados, es totalmente disfrutable.
El melodrama de Ridley Scott sobre la familia italiana de la moda tiene sus momentos, pero no los suficientes. Puede que Gaga no ofrezca la actuación más sutil, pero es sin duda magnética.
Aunque se deleita en el 'camp' de su vestuario, maquillaje y diseño de escenarios, ni lo dudes: es un retrato tan empático, que sacrifica la tensión dramática y el alcance temático para enfatizar la inocencia de Tammy.
Producir terror desarrollando la empatía de la audiencia por Jeffrey es un recurso inteligente y el director Marc Meyers lo usa con eficacia durante todo el metraje.
Desde un punto de vista de fascinación mórbida, la historia lo tiene todo: suicidio, asesinato, satanismo, quema de iglesias. Akerlund no profundiza en los temas y simplemente adopta una actitud de desprecio.
La visión de Smoczyńska para la película es potente, especialmente si comparas 'The Lure' con las innumerables variaciones del mismo cuento de hadas que se han producido a lo largo de los años, bastante innovadora.
Simplemente refuerza los estereotipos que está insistiendo en iluminar. Si quieres ver un sensible estudio de personajes sobre un trauma intergeneracional en las Apalaches, ahí tienes 'Wanda' de Barbara Loden.
Es demasiado simplista. Lanza preguntas que no está capacitada para responder y se desarrolla con una serie de suposiciones cuestionables que debilitan los pocos matices que tiene.
El tipo de película que obliga al espectador a sacudirse los pantalones después de verla, para asegurarse de que no hay ningún bicho oculto. Esto, a un nivel básico, convierte a 'Vermines' en un éxito.