Un CGI mal ejecutado y el sarcasmo de mal gusto hacen que la sobrecargada ópera prima de Moritz Mohr resulte cansina mucho antes de su incoherente clímax.
Perkins mezcla el inquietante realismo de una fotografía de una escena del crimen con el asombroso surrealismo de una pesadilla. El resultado es tabú, como si fuera algo que no debiésemos observar, con posibles consecuencias.
Si no fuera por su última hora, no tendría razón de existir. Una fábula sobre un depredador en serie que no fue castigado, pues parecía y actuaba como los hombres que se suponía debían detenerlo.
No malgasta su concepto, pero no es la reinvención que la franquicia necesita. El compromiso de Rock le da frescura, pero después de un comienzo prometedor, sólo consigue ser una película aceptable de 'Saw'.
Un decepcionante fracaso en todos los sentidos, pero, no importa: como muchos otros originales de Netflix, será reabsorbido en el vacío del streaming más pronto que tarde.
Lo que diferencia a 'I Am Not A Serial Killer' de otras obras con esa idea del 'asesino cazando al asesino' es su enfoque naturalista, basado en los personajes. Un tono irónico peculiar.
Permitir que tanto el amor como el dinero compliquen el disfrute primario de ver a hombres musculosos en chándal hacer piruetas acaba diluyendo los placeres de la película, antes sencillos. Quizá no puedas tenerlo todo.
Empieza siendo espeluznante, luego se vuelve repetitiva y termina con una nota que no responde a ninguna de las muchas preguntas de la serie, pero que deja un impacto emocional.
'The Staircase' refuerza su propia existencia a medida que avanza. Incluso los momentos menos agradables reflejan una dirección audaz, un rechazo a mirar de reojo la angustiosa realidad de la muerte.
Su aspecto más provocativo es la afirmación de que, a pesar de que se dedican a predicar sobre el pecado y la salvación, tanto los curas como las monjas son simplemente humanos, y los humanos no son más que animales.
No busca exaltar a su protagonista; sin embargo, al tratarse de una historia de advertencia, lo único que logra es una provocación superficial, resultando en un cliché monótono.
'Benedetta' es a la vez profana y sublime, lo que puede explicar el descontento de algunos católicos. La controvertida película de Paul Verhoeven es provocativa, aunque sorprendentemente más espiritual de lo que muchos afirman.
Una sincera declaración personal envuelta en una surrealista película de autor y terror, una obra de amor cuya originalidad y asombrosa belleza consagran a la guionista y directora como un gran talento cinematográfico.