Manning Walker demuestra ser una talentosa artista visual y transforma de forma memorable las calles de Malia en un escenario propio de un western postapocalíptico.
La presentan como la respuesta suiza a 'Rocks' de Sarah Gavron, sin embargo, carece del entusiasmo y la inteligencia narrativa que convirtieron a esa obra en algo verdaderamente satisfactorio.
La autobiografía de Manzoor resulta ser más interesante, profunda y compleja que lo que ofrece esta adaptación superficial y excesivamente sentimental.
Norton ofrece una clase magistral de minimalismo. Acerta de lleno. La pantalla se convierte en su lienzo; cada plano cuenta, cada gesto tiene un efecto y controla cada fotograma.
Garrone, siempre tan estiloso, no puede evitarlo y filma el Sáhara con una amplitud divina y la claustrofobia de la travesía del Mediterráneo como si fuera el Bosco.
La dirección de Easton Street sufre debido a las restricciones presupuestarias. Las chicas, según el encuadre, parecen ubicarse cerca de la costa, en alta mar o en una piscina de un estudio. ¿Y el tiburón? Es realmente decepcionante.
Se trata de un material extraordinariamente solvente, impecablemente interpretado y con un trasfondo político apasionante, de dos cineastas que trabajan a un ritmo que parece no requerir esfuerzo.