Lo hipnótico de ella es la seriedad con la que trata el material del cuento de hadas, combinada con un diseño de producción onírico y evocadora que resulta más efectivo porque es más real.
Las escenas donde se teoriza resultan aburridas, y los flashbacks carentes de un impacto dramático solo confirman la idea de que el aparentemente encantador Fife es, en realidad, un narcisista desconectado de la realidad.
A medida que avanza la dispersa trama, se hace evidente que la película carece de elementos visuales impactantes. Un toque de imágenes generadas por ordenador, efectos prácticos o una nueva localización habrían beneficiado a la historia.