La historia de Joan Jett, la icónica rockera, se presenta en un documental que resulta poco emocionante, ya que el director sigue de manera bastante convencional su trayectoria.
Combina efectos especiales contemporáneos con una excelente selección de material, lo que logra retratar la Primera Guerra Mundial de un modo que supera incluso a las más destacadas obras de ficción.
Chong presenta un concepto confuso y exagerado en la realización de su película, inundando la pantalla con una mezcla de estilos, secuencias de acción y montajes musicales, creyendo erróneamente que la energía cinética puede sustituir la profundidad dramática.
Este vibrante retrato de Cairo en la cúspide de la Primavera Árabe se salva gracias al evidente afecto que el director tiene por la ciudad y por la sensación extraña de visitar un lugar desaparecido.
Cuando Villeneuve anunció que su película debía ser vista en pantallas grandes, no estaba exagerando. Sin embargo, no mencionó que la experiencia podría ser algo tediosa.
El elenco busca emular el estilo de Almodóvar en cada momento, lo que se convierte en un punto débil para un debut que, de otro modo, resulta impresionante.