Consistentemente indignante e implacablemente surrealista, el film belga es, intencionadamente o no, también frecuentemente divertido. Es, además, una obra obligatoria y distintiva.
Una gran fantasía, en la que Brendan Fraser, su elegante diseño y unos enérgicos efectos especiales se enfrentan entre sí para lograr la máxima diversión.
La guionista Deborah Dean Darvis y el director Andy Tennant son plenamente conscientes de la absoluta predictibilidad de su material y por tanto, hacen que llegar a su inevitable final sea lo más divertido posible.
No juega en la misma liga que el hito de Pulcini y Berman, 'American Splendor', con Paul Giamatti en el papel de Harvey Pekar, pero tiene sus momentos.
Ferrara logra destacar en el cine comercial estadounidense al atreverme a ser intelectual de una forma singular. A pesar de su enfoque violento y audaz, consigue mantener el interés del público.
Reichardt es tan ágil, ingeniosa y divertida que logra crear una película animada y entretenida que muestra cómo la vida no se asemeja a lo que vemos en las películas.
Cuando Goldberg resulta poco convincente, comienza a fanfarronear, y es en ese momento cuando perdemos la simpatía por Vashti. Tanto ella como la película se vuelven insufribles.
Todo es risiblemente predecible y tonto, pero por primitivo que sea, 'Spider Baby' es un esfuerzo profesional en el que Hill hace un intento de estilo.
Maura es una actriz extraordinaria que parece indudablemente real y con los pies en la tierra, lo que hace que todos los sucesos extraños que la rodean parezcan perfectamente normales.