Su aspecto es exquisito en términos de fotografía y diseño. Hay potencial para una franquicia. Esperemos que cuando se haga, todo el mundo reconozca que la primera fue la más floja.
Un enfrentamiento en la isla del Ártico que carece de lógica y presenta un desbordante drama, convirtiéndose en una experiencia incómoda para el público.
La película no logra conectar con su audiencia, ya que sus personajes carecen de profundidad. Además, la trama se siente insatisfactoria, especialmente en el ámbito romántico, lo que provoca una gran decepción.
Javier Bardem y Penélope Cruz son retratados como los típicos amantes apasionados. Sin embargo, Woody Allen aprovecha estos estereotipos y se divierte al máximo, logrando algunas de las escenas más hilarantes de su carrera.
La simpleza predominante en esta comedia, que intenta incorporar elementos de thriller, es un gran problema. El humor se presenta de manera muy superficial y las situaciones planteadas en el guion son absolutamente predecibles.
Anna Faris y Chris Evans transforman una típica comedia romántica en una historia de amor inesperadamente entrañable. Aunque no presenta sorpresas, eso no afecta a su disfrute.
Esto se siente como una competición para determinar la peor escena, el personaje más insípido, el momento más bochornoso y una trama increíblemente deficiente.
Una comedia que gira en torno a situaciones poco cómicas. Con el enfoque adecuado, podría funcionar, pero Soderbergh omite la sutileza en esta ocasión.
Una mirada nostálgica a la época en que los dibujos animados estaban enfocados principalmente en los niños. Es una película divertida, aunque un tanto predecible, diseñada para entretener a los más pequeños.
El director Chris Weitz y el guionista Eric Eason han tallado una pequeña joya en la que la humanidad es contemplada con compasión, no con condescendencia.