La trama se centra en músicos y la conexión que la música establece entre las personas. Las composiciones y canciones de la película, realizadas por Mark Mancina y Hans Zimmer, añaden un carácter poético a una narrativa que resulta poco creíble.
Un intenso drama que se adentra en la psicología de sus personajes, cuidando cada detalle. La ausencia de glamour resalta la amenaza latente, donde un error puede tener consecuencias fatales, creando una atmósfera de tensión constante.
Un thriller dramático con un gran reparto que juega con algunos papeles muy jugosos. El guion de Nieman baraja ágilmente entre una serie de variopintos personajes y ofrece giros inesperados.
Está hecha de forma apresurada y ofrece material de archivo bastante flojo, una conferencia de Klein, pocas entrevistas originales y una narración que no permite disidentes.
Un talentoso elenco de actores experimentados otorga a la película el peso emocional necesario para pasar por alto ciertos aspectos absurdos. Greengrass se supera a sí mismo en cada minuto.
Una aventura romántica que resulta efímera y un poco exagerada. Los actores son quienes realmente sostienen la película, acompañados por una excelente producción.
Una historia épica de supervivencia en una isla desierta. Claramente quiere ser una metáfora del descubrimiento de lo que realmente importa en la vida. Pero la aventura sólo triunfa a ratos.