La película presenta varias escenas cómicas, y la nueva antagonista de las Barden Bellas es sorprendentemente excéntrica. Además, es difícil encontrar un grupo tan entrañable de universitarias interpretadas por actrices de más de 30 años.
El poder de la película radica en cómo consigue emocionar a partir de una comprensión detallada de la brutalidad del Estado ruso y del grado de determinación que se requiere para evitarla.
'Snowden' tiene el potencial para ser un retrato de personajes, pero termina siendo una versión de 'The Bourne Identity' carente de persecuciones y peleas, como un sándwich sin los ingredientes esenciales.
La fusión de pasividad y valentía, hostilidad y cortesía, excentricidad y corrección en la película, contribuye a una reflexión profunda sobre un estado existencial particular conocido como 'inglesidad'.
Frears se divierte con los temperamentos y la efervescencia de su tripulación de yonkis de la adrenalina y aunque la historia se queda un poco plana, el guion está condimentado con un seco ingenio.
Combinando una narrativa fuertemente condicionada con un airoso desdén por los detalles de la situación, el director Julian Schnabel nos proporciona una visión parcial del conflicto palestino-israelí.
A su esplendor visual se unen las fuertes convicciones morales y la ausencia de cinismo que caracterizaban a muchas películas de los años cuarenta, cuando los héroes católicos estaban por toda la pantalla.