Una historia que suele funcionar bien se vuelve desagradable y de mal gusto. Tiene un sentido del humor que hace que Beavis and Butt-head parezcan aristócratas.
Avanza a trompicones, sin alcanzar nunca el dramatismo, sufriendo a veces de una interpretación amateur y dependiendo a menudo de su intrusiva y empalagosa música para impartir ánimo y ritmo.
Ha perdido el equilibrio entre personajes, trama, humor irreverente y decencia innata que hicieron tan bienvenidas a algunas de las películas previas de los Muppets.
Deberían haber dejado descansar en paz al pobre Mister Magoo. Esta película sugiere que cuando saqueas una cripta, probablemente encontrarás un cadáver.
Entretenimiento rutinario, porque su historia de amor no tiene chispa ni toca la fibra y el guion de Dana Stevens presenta comportamientos que son más convenientes que creíbles.
Los impresionantes efectos visuales no logran ocultar la falta de tensión en la trama, el mal manejo del ritmo y la ausencia de personajes memorables por los que realmente te importe su destino.