Hacia la mitad, sus extravagancias gratuitas han ahogado la necesidad de historia y personajes demasiadas veces. A partir de ahí, la película se hunde por el propio peso de sus monerías.
Uno de sus puntos fuertes es que permite que la sátira y el compromiso intelectual existan a la vez. Sin embargo, da la sensación de que se ha hecho con prisa.
Sobre todo es el guión, las interpretaciones y el seguro sentido del ritmo cómico los que hacen que esta continuación de 'The Man Next Door' de Cohn y Duprat sea una delicia.
Su aburrida parte intermedia pierde el impulso motivacional en un mar de subtramas y opta por un melodrama inverosímil justo cuando empieza a tocarte la fibra de forma genuina.
La acción se traslada de repente a una secuencia de montaje de diez minutos que abarca los actos segundo y tercero del guion. Este giro es tan despreocupado y audaz que Dupieux casi logra su objetivo.
A pesar de algunos problemas de ritmo en su parte final, esta versión italiana de 'Goodfellas' destaca por su audaz montaje, una banda sonora vibrante y actuaciones sólidas.
El público se dividirá entre quienes no soportan el prolongado sufrimiento existencial y aquellos que se sentirán cautivados por la severidad del drama clásico.
Un enfoque tradicional pero cuidadosamente diseñado sobre la historia real de Nise da Silveira, psiquiatra brasileña que luchó por la reforma en el sistema de salud mental.
Una película vibrante y cautivadora que aborda cuestiones sociales significativas. La historia se desarrolla en escenarios urbanos, utilizando una narrativa que refleja la calidez de la vida cotidiana.