Hay una honestidad interesante en los intentos de 'Joaquim' por representar al revolucionario analfabeto, lleno de piojos. Sin embargo, detalles como el desarrollo de la historia y la motivación de los personajes quedan en un segundo plano.
Hacia la mitad, sus extravagancias gratuitas han ahogado la necesidad de historia y personajes demasiadas veces. A partir de ahí, la película se hunde por el propio peso de sus monerías.
Una magnífica interpretación central de Ioana Iacob. Es una sátira distópica sorprendentemente original, rodada y diseñada con elegancia, además de ser admirablemente dirigida. El guion es meticuloso e impredecible.
Uno de sus puntos fuertes es que permite que la sátira y el compromiso intelectual existan a la vez. Sin embargo, da la sensación de que se ha hecho con prisa.
Una obra floja e insegura que sirve de acompañamiento a 'A Castle In Italy'. Cuesta conectar con la trama. Lo único que consigue es arrojar luz sobre el mundo hermético que representa.
Sobre todo es el guión, las interpretaciones y el seguro sentido del ritmo cómico los que hacen que esta continuación de 'The Man Next Door' de Cohn y Duprat sea una delicia.
Es 'M.A.S.H.' en Bosnia. El director español Fernando León de Aranoa no logra alcanzar la irreverencia del clásico imperecedero de Altman, pero hace algunos intentos acertados al abordar varios tabúes.
Su aburrida parte intermedia pierde el impulso motivacional en un mar de subtramas y opta por un melodrama inverosímil justo cuando empieza a tocarte la fibra de forma genuina.
La acción se traslada de repente a una secuencia de montaje de diez minutos que abarca los actos segundo y tercero del guion. Este giro es tan despreocupado y audaz que Dupieux casi logra su objetivo.
Es a la vez entretenida y frustrante. Como película reflexiva es impresionante, pero echamos en falta que el director cambie un poco su estilo y que pruebe nuevas cosas.
No se esfuerza lo suficiente por dar sentido y coherencia a la dispersa naturaleza de su temática, además de emplear un estilo que pretende jugar con el crimen puro y duro sin llegar nunca a lograr impactar en el espectador.
A pesar de su sátira, a menudo acertada, la floja trama de 'Mi gran noche' parece haber sido escrita en el reverso de una servilleta en una tarde de borrachera.
Sufre una crisis de identidad. Bellamente filmada, con gran atención al detalle y un reparto estelar, es una celebración al viejo espíritu pionero, donde las historias no tienen tiempo para avanzar.