Tiene lo suyo como diversión autoconsciente, aunque le falta un poco de madurez y de desarrollo de personajes. Al menos no aburre, lo que ya es una hazaña.
El cine se presenta aquí en una forma física, perfecta y deliberadamente bidimensional, encapsulando la esencia de Stallone y su icónico personaje, Rambo.
La película, aunque formalmente aceptable, enfrenta el desafío de perder su esencia poética al transformar una idea casi ficticia, como el hombre de los objetos, en un cliché muy común.
Tremenda y apacible obra maestra sobre el paso del tiempo y la enorme ironía que eso implica, tiene algunos de los momentos más brillantes de su cine y logra combinar varios géneros y tono.
Ripstein lleva las cosas a un extremo tan sangriento que, en medio de la tragedia, aparece un lado satírico e irónico de la realidad que crea un profundo abismo entre los hechos y las palabras.
Hay películas perfectas. Esta es una de ellas. Cuando el film concluye, resuena en la memoria como algo excepcional, como si la vida diaria y superficial fuese capturada por seres de otro planeta. No hay otras películas que se asemejen a esta.
Decía Hitchcock que a menudo hay relatos verdaderos que resultan inverosímiles en la pantalla. Esto se aplica aquí, donde el contenido se presenta de manera decepcionante, sin esfuerzo por construir una narrativa interesante.
El resultado es tanto justo como devastador, ya que hay instantes en los que el espectador se siente impotente ante el sufrimiento de los protagonistas. Este film logra una perturbación que pocas películas consiguen.
La agente Carrie Mathison se ha convertido en uno de los personajes más notables de la televisión, y su intrincada personalidad nos atrapa en los pormenores de la trama.
Hay momentos sublimes, como el encuentro con John McEnroe, quien frecuentemente aparece en las películas de Sandler. Además, el personaje interpretado por Turturro demuestra que también es un comediante de gran talento.
Aunque no está completamente alcanzada y carece de la locura casi caricaturesca del original, ambas poseen una buena química cómica, y la diversión se manifiesta en los momentos adecuados. No hay mucho más que añadir.
'Amor al primer mensaje' no es una película que incite a huir del cine. Aunque carece de momentos que la hagan verdaderamente incómoda, su desarrollo es monótono y poco atractivo, lo que la hace olvidar rápidamente.
Esta película, posible solo tras la denuncia de los horrores del estalinismo, no solo provoca un torrente de lágrimas, sino que también aborda el fascinante tema de la vida cotidiana, un gran pilar del melodrama.
Casi un cuento de hadas. Por lo menos en cuanto a lo encantador, gracias al gran trabajo de García y Rissi, complementados por un paisaje que refleja y comenta lo que les sucede a los protagonistas. Una gran sorpresa.