Aún teniendo como escenario el mundo del teatro, es una gran reflexión sobre el cine y, más profundamente, sobre la necesidad de ser reconocidos, incluso de ser otros.
La película destaca por su amabilidad, humor y musicalidad, ofreciendo una experiencia inteligente y entretenida que el cine ha dejado de brindar en los últimos años.
El mayor inconveniente de esta película es su exceso de teatralidad. Sin embargo, a pesar de eso, la tensión generada por el dilema presentado y las actuaciones, en especial la de Helen Mirren, logran aumentar el suspenso y mantenernos cautivados.
Buena combinación de tópicos de telenovela latinoamericana con suspenso y crimen, mantiene la tensión del relato con buenas artes (aunque a veces exagera) y no tiene vergüenza de sus desmesuras, como debe ser.
En ciertos momentos, la película cae en la monotonía. Sin embargo, su premisa es interesante y brinda momentos de intenso suspenso. El verdadero inconveniente radica en no explorar a fondo la complejidad que propone su idea central.
Con instantes de intensa expresión y otros que parecen soluciones improvisadas del guión para aclarar lo que no se puede representar, la película aun así consigue evocar un ambiente inquietante y amenazante.
Lo que parece una denuncia se transforma realmente en un cuento metafísico, en el terror más puro que llega a la confrontación. Incluso con su falta de sutileza temática, la forma es apasionante y perturbadora.
El resultado es cautivador y en varias escenas alcanza su objetivo: provocar el terror latente en el espectador. El rostro de Joaquín Furriel es perfecto para reflejar la ambigüedad de la narrativa y mantenerla hasta el final.
Devlin debuta en la dirección y ofrece un humor desbordante similar al de las producciones de Emmerich. Además, captura los efectos especiales con un enfoque dramático, dando un significado más profundo al impacto visual.
El film desmantela los conceptos tradicionales de masculinidad desde su primera secuencia, combinando la acción, que a veces resulta disparatada pero siempre efectiva, con un humor ingenioso.
En ciertos momentos, la película logra captar nuestro interés. Sin embargo, cae en clichés evidentes y terminamos anticipando la siguiente escena llena de terror y acción.
Técnicamente, la película es perfecta y realista. Sin embargo, el intento de Haneke de disimular la manipulación convierte al film en una gran obra manipuladora, tanto a nivel técnico como emocional.
Es una mezcla de estudio de costumbres y una historia de venganza que se convierte en un thriller convencional. Es efectivo, posee momentos de tensión y se percibe la estructura habitual del género.
Todos los lugares comunes de la ciencia ficción se transforman en una obra llena de humor y amor por el género, además de ofrecer una emocionante aventura que la hace aún más interesante.
Con imágenes hermosas y envolventes, Schonfeld captura la esencia de la fe, el miedo y la superstición. Es un film único que se destaca por su enfoque visual y narrativo, ofreciendo una experiencia cinematográfica profunda.