El cineasta opta nuevamente por la sátira social. Sin embargo, en esta ocasión elige objetivos demasiado evidentes, lo que provoca que la narrativa se vea comprometida en varios aspectos.
Trier presenta una película con una gran inventiva visual, acompañado de un guion ingenioso que surge tanto de su imaginación como de su habitual colaboración con Eskil Vogt. La actuación de Reinsve es realmente sorprendente.
Dumont intenta presentar una sátira política que, sin embargo, resulta ser un proyecto mal concebido y peor ejecutado. En definitiva, esta se posiciona como su película más débil hasta ahora.
Si al principio de su carrera el realizador evocaba comparaciones con François Truffaut, ahora ha emulado en cierta forma a Eric Rohmer, otro emblema de la Nueva Ola francesa.
Con su habitual estilo parco, pero eficaz para filmar, Kaurismäki llena la pantalla de buenos sentimientos, música melancólica y su singular sentido del humor.
Un breve divertimento teatral, apoyada en un grupo de muy buenos actores. (...) sirve de ejercicio histriónico con sus sorpresivos giros de tuerca. Pero no es un título fuerte para un festival de cine.
Primera vez que [Payne] ofrece algo decepcionante. La comedia se descontrola y se sumerge en un humanismo superficial. Es excesivamente larga y presenta giros desafortunados; 'Downsizing' parece una fusión de varios guiones poco compatibles.
Aunque Desplechin es un autor respetable, en esta ocasión su proyecto no logró el efecto esperado. Se podría perdonar el melodrama excesivo relacionado con el tema, si no fuera porque también intenta manejar cambios de tono que no funcionan.
Sorprende la naturalidad de la puesta en escena, la interacción de los actores, la coreografía por la cual entran y salen de un recinto a otro, sin que jamás asome el artificio.
La ópera prima de Derbez es adecuada para un público poco exigente, ya que refleja la esencia de lo que siempre ha buscado Televisa Cine: un humor sencillo y un sentimentalismo manipulador típicos del Canal de las Estrellas, presentados como un producto estadounidense.
Una recuperación imprevista del Allen más perspicaz, el guionista y director prescinde del chiste por el chiste, se esmera en una puesta en escena funcional y evita convertir a sus personajes en caricatura.
El ingenioso enfoque satírico de su anterior película 'El ciudadano ilustre' (2016) se replica aquí, aunque con menos éxito. Los cineastas agotan la premisa sobre la lucha de egos y el choque de voluntades en exceso.
Porumboiu no se limita a las referencias populares, sino que elabora con firmeza su compleja e inesperada trama. Su enfoque es muy diferente al de la mayoría del nuevo cine rumano y sus fríos retratos sociales; además, demuestra que también es capaz de jugar ingeniosamente con la revisión de géneros.