Es evidente que Garland se ha inspirado en el actual panorama político de su país, caracterizado por una profunda división ideológica, para enriquecer su fantasía. Una postura más clara podría haber aportado un nivel adicional de controversia y, en consecuencia, un mayor interés.
No es tan impactante como The Act of Killing, ya que el caso es conocido y el cinismo de los perpetradores no nos sorprende. Sin embargo, sigue revelando un crimen de lesa humanidad, cuyos responsables permanecen impunes y en el poder.
Miller demuestra que, a pesar del tiempo transcurrido, nadie le gana en extraer espectacularidad cinematográfica de ese choque entre la testosterona, el gusto por la destrucción, el octanaje, la violencia y el exceso.
Con un estilo narrativo distante y frío, impulsado por la música sintetizada de Robert Levon Been, que mantiene al espectador en una especie de trance, Schrader conduce la historia con su determinismo característico.
Este Hamlet, o Amleth, carece de espacio mental para la introspección o la duda. Es tan salvaje como Conan, pero sin la inspiración poética de Rublev. 'El hombre del norte' se presenta como un constante despliegue de testosterona nórdica.
El melodrama resulta excesivamente truculento, pareciendo más una película de arte creada intencionadamente para festivales, sin considerar un público más amplio.
Lástima del estilo primitivo de Parvu, que lo filma todo desde un solo plano de formato ancho, donde acomoda como puede a los personajes que no paran de discutir. Así, el asunto se vuelve tedioso y chato.
Arnold utiliza una cámara en mano que tiembla constantemente, junto con una música incesante de varias canciones, y esto no logra captar nuestro interés en las desventuras de su heroína.
El realizador Beto Gómez ha demostrado con su cuarto largometraje de ficción que ha pulido su estilo, otrora tosco pero desenfadado, para hacer comedias.
Wolverine, al igual que otros héroes de Marvel, es un personaje complejo que enfrenta el dilema de su propia inmortalidad. Aunque la actuación de Jackman es destacable, el conflicto carece de la profundidad trágica que se esperaría en historias más profundas.
El sentido de la observación de Rosales sigue presente, aunque su personaje más destacado, Óscar, no regresa. Su peculiaridad, aunque un tanto extravagante, se echa de menos. La película pierde algo de fuerza sin él.
Costa-Gavras sorprende con 'Le dernier souffle', una de sus obras más destacadas. Este título se destaca por su profundo enfoque emotivo y humanista, contrastando con el habitual interés político que caracteriza su filmografía.
Filmado de manera tradicional, el corto expresa claramente que el amor entre hombres puede estar enraizado en un deseo que no se atreve a ser nombrado.
Un homenaje a Sonia Braga, la Gran Dama del cine brasileño, cuya formidable actuación se siente como una fuerza de la naturaleza. Ella domina la película, le imprime su personalidad y la dota de pasión y calor.
El cineasta continúa explorando los cambios en la sociedad china, aunque esta vez no presenta un retrato tan crudo de la corrupción como en su obra anterior 'Un toque de pecado'. A través de un enfoque agudo y emotivo, plasma la realidad de una nueva generación de chinos.
El tipo de animación tiene un estilo particular, aunque no destaca visualmente. Sin embargo, el verdadero reconocimiento debe ir al compositor Alexandre Desplat por su emotiva música.