La habilidad narrativa de Chazelle va construyendo una acelerada tensión dramática como una olla exprés que finalmente explota en la magnífica secuencia final. En ese punto, el espectador al que no le suden las manos no tiene sangre en las venas, sino clorofila.
Remake estadounidense de la mexicana 'Somos lo que hay'. Podría considerarse una versión libre más apta, ya que logra crear una atmósfera más intensa. Además, la acción climática resulta ser más transgresora que en la película original.
Se aprecia el esfuerzo de Whedon por salir un rato del engranaje hollywoodense y hacer algo estrictamente personal, pero está claro que su verdadero hábitat es el mundo exagerado de los superhéroes.
Winding Refn retrocede hasta construir un pastiche de un thriller neo-noir de los años 80, envuelto en un paquete diseñado para captar la atención del público de inmediato.
Tran obtuvo el premio a la mejor dirección en Cannes. Distinción que sorprendió a varios, aunque es difícil pensar en otra concursante que haya ostentado una puesta en escena tan amorosa. Y tan sutil.
Favreau construye una película cálida sobre el amor a la profesión. Una declaración de principios: ha renunciado a los grandes presupuestos para enfocarse en una obra más personal, repleta de sentimientos sinceros.
Kore-eda emplea una nueva estrategia narrativa llena de ambigüedad. Se pueden notar huecos intencionados en las dos primeras revelaciones. No obstante, en la tercera, todo encaja de manera impresionante, resonando con una profunda carga emocional.
Alché y Naishtat utilizan un ingenioso sentido del humor para criticar ciertos hábitos de sus compatriotas, pero abordan la filosofía con seriedad. Además, la actuación de Subiotto y Sbaraglia aporta un toque cómico en sus respectivas interpretaciones.
El tratamiento es superficial, incluso Stone, una actriz que transmite una vivacidad inteligente, termina viéndose tonta. Se reconoce que el casi octogenario Allen continúe siendo productivo cada año; sin embargo, sus fracasos se vuelven cada vez más recurrentes.
Debo confesar que Morfeo me noqueó varias veces durante la proyección, entonces mi apreciación de 'Joaquim' no es cabal. Pero lo que vi no me convenció nadita sobre la ventaja de permanecer despierto.
La premisa cómica carece de evolución y se queda estancada en la payasada, lo que permite que buenos actores como Léa Seydoux, Vincent Lindon y Louis Garrel sobreactúen.
Siempre mantiene el interés, a pesar de que los personajes no son los usuales personajes cinematográficos. Hay algo repelente –y a la vez fascinante– en ellos. La película puede causar perplejidad, pero no indiferencia.
No puede ser considerada de otra manera que como una decepción. Jarmusch se adhiere a la estructura convencional del género, lo que desluce la experiencia. Se echa en falta su excentricidad y su deseo de romper con lo establecido.