Los personajes, al ser observados desde lejos, se confunden y carecen de una evolución significativa. La repetición en la narrativa se hace evidente rápidamente.
La película se presenta de manera austera y efectiva. No hay engaños ni momentos que alivien la dureza de lo que sucede en ese espacio limitado. 'Amour' destaca por su implacable objetividad.
Erice ha llevado a cabo un testamento en el mundo del cine, ofreciendo una emotiva despedida a su labor y ofreciendo una profunda reflexión sobre el tiempo y la memoria.
Petrova retrata un entorno impregnado de corrupción, donde aquellos que no participan en el entramado corrupto quedan estancados, mientras los menos favorecidos se sumergen en la desesperanza. Sus imágenes hacen casi imposible imaginar un lugar más triste y desolador que Bulgaria.
La película es tan etérea y ambigua que se ha desvanecido de mi memoria. Apenas puedo recordar sus detalles, y lo único que persiste es la lentitud de su ritmo narrativo.
Farhadi es un maestro en capturar dramas cotidianos en ambientes íntimos, involucrándonos en el dilema de la pareja principal. Si bien la película se extiende un poco en sus escenas finales, esto no resta fuerza a su impactante desenlace.
A pesar de que hay aspectos que no logran funcionar en 'Suro' y su narrativa presenta falencias, es evidente que el joven director muestra potencial para un futuro brillante.
Herzog captura la esencia de una erupción, con su impresionante estruendo y las ominosas fumarolas. Sin embargo, su interés se dispersa hacia otros asuntos menos cautivadores, lo que hace que su obra se vea opacada por 'La Soufrière', que en poco tiempo transmite una profunda sensación de apocalipsis.
Aunque el retrato tiene un toque de sentimentalismo, Nishikawa lo maneja con sutileza hasta que, en un epílogo que parece innecesario, el melodrama se desborda.
Una mirada reveladora de un tema que se toca poco. Winter ha construido bien su discurso, utilizando voces experimentadas y coherentes, lo que provoca más lástima que otra cosa en el espectador.
El documental destaca por el impresionante trabajo de los Maysles. La forma en que los Beatles se relacionan con la cámara, lidiando con la hostilidad de muchos adultos y la euforia de sus fervientes seguidoras, resulta asombrosa.
Es la película francesa del momento. Eso se debe a su inteligente manejo de instancias sicológicas en una investigación policiaca que deviene en juicio. Es un drama jurídico ambiguo e intrigante que dará pie a muchas discusiones posteriores a su proyección.