Algunos de los cortos más destacados muestran la prudente postura que muchos europeos sostienen respecto al federalismo. Sin embargo, son los directores más renombrados quienes resultan ser los que generan más desilusión.
Algunos proyectos oscilan entre lo aburrido y lo decepcionante, lo que lleva a cuestionar su aporte a la igualdad de género en la industria cinematográfica.
El elenco es cautivador, aunque el guion no posee el ingenio ni la calidad característicos de las películas de Pixar. A pesar de esto, es una opción entretenida y, en ocasiones, resulta divertida.
Esta contribución a la franquicia carece de cohesión y dirección, lo que la hace menos atractiva para los aficionados. Los elementos presentados no logran unificar la narrativa mencionada, dejando una experiencia insatisfactoria.
Es una obra que se presenta como un elemento decorativo de época dentro del cine de arte y ensayo, aunque está marcada por una mayor presencia de fluidos corporales y deterioro.
Retorcidamente divertida, fascinante y bien elaborada, este documental agradable reinará en los festivales y demostrará que el demonio siempre tiene las mejores canciones.
Al igual que ciertos dramas naturalistas y dialécticos de Rumanía, la obra de Reisz se extiende dos horas y media, lo cual puede parecer excesivo. Sin embargo, vale la pena la experiencia.
Una pequeña joya que se presenta como una crónica sin adornos de los eventos ocurridos, además de ofrecer una reflexión estilizada y casi abstracta sobre las multitudes, el movimiento y el ruido.
El compromiso y las agallas de Premo son palpables, sobre todo cuando se observa lo cerca que está de la acción durante la insurrección del Capitolio, de modo que la cámara muestra cada empujón y cada golpe.