Barrett utiliza una iluminación sombría junto con efectos gore que resultan cómicamente deficientes en esta película de terror de bajo presupuesto. Las actuaciones carecen de expresión, el guion es torpe e ilógico, y el vestuario es ridículo.
Mungiu muestra una impresionante maestría técnica en su trabajo, que se presenta de manera tan sutil y naturalista que incluso los espectadores menos atentos pueden pasar por alto su destreza.
Es casi agresivamente irónica y oblicua, hasta el punto que es casi admirable siempre y cuando creas que merece la pena pasar 82 minutos de tu tiempo viendo un experimento cinematográfico.
Esta comedia de terror absurda demuestra que, con un gran reparto, una dirección hábil y un guion ingenioso, es posible lograr un resultado entretenido.
'Eat Locals' es una película que camina la delgada línea entre lo mediocre y lo aceptable. Se presenta como una comedia de vampiros que combina la travesura con lo vulgar de una manera alegre.
Visualmente elegante, pero con un guion incompleto. No se prioriza la lógica emocional en una película que se enfoca más en los momentos estéticamente intrigantes.
Johns y Steadman carecen de una química notable, sin embargo, resulta refrescante ver una película que retrata un romance en la madurez con tanta sinceridad y dulzura.
Inteligente, cautivadora y dolorosamente reconocible. La idea puede parecer sensiblera, pero Bhutiani y su elenco manejan con delicadeza el material, evitando que se convierta en algo empalagoso.
La película presenta una serie de decisiones desafortunadas, con una trama poco creíble, personajes que resultan irritantes y unos intentos forzados de humor británico 'alocado'.