Una narrativa sólidamente elaborada y hábilmente presentada. Es mucho más que un mero recopilatorio de influencias del cine, ya que combina todos sus elementos con un humor oscuro que la enriquece.
La perspectiva de la cámara se caracteriza por su objetividad, sin caer en la crueldad ni el sentimentalismo. Muestra una determinación firme de enfrentar la vida de manera directa y sin desviar la mirada.
Gracias a Dyrholm y al resto del elenco, en particular a Hofmann Lindahl, la película logra transmitir un mensaje profundo acerca de las agresiones sexuales y las dinámicas entre mujeres.
Funciona extraordinariamente bien en las pantallas de televisión, especialmente si se disfruta en soledad durante la noche. En general, presenta un toque de locura, pero también resulta muy hermosa.
La interpretación de Sukhitashvili destaca por su profunda angustia contenida y su poderosa energía. Resulta asombrosa y va construyendo lo que se percibe como una obra casi milagrosa.
El principal fallo de 'The Pyramid' radica en su falta de originalidad, ya que carece de cualquier concepto novedoso. Es, en resumen, una obra decepcionante en todos los aspectos.
Hermosa y cautivadora, con música tradicional que evoca la esencia cultural y fantasías que rivalizan con las del Studio Ghibli, esta obra ofrece una experiencia visual y sonora excepcional.
La película presenta una energía contagiosa, combinando efectos de cámara y animación de manera fascinante y vertiginosa, similar a los recursos que Danny Boyle empleó en 'Trainspotting'.
El encantador dúo formado por Riley y Sam Dandy aporta un toque de frescura a una historia de terror típica que gira en torno a un Santa Claus robot asesino.
La película está repleta de escenas repulsivas, sustos y pasajes verdaderamente aterradores; sin embargo, carece de sutileza y solamente presenta un par de momentos que podrían considerarse cómicos de manera involuntaria.