Sus cambios de registro disonantes evocan a otras road movies con elementos sobrenaturales, sin embargo, la dirección de Robinson y Young carece de la misma confianza y las actuaciones no logran transmitir la espontaneidad esperada.
Lo mejor es tumbarse y dejarse llevar. Los protagonistas son encantadores y tienen una química efervescente y el final es sorprendentemente conmovedor a pesar de su cursilería.
Los sustos estruendosos y la falta de sorpresas convierten a la película en un tanto monótona. Sin embargo, ofrece instantes que evocan narrativas distópicas con un enfoque más serio.
A pesar de que varios giros no logran sorprender del todo, son satisfactorios y el elenco secundario destaca. Con imágenes impresionantes, esta entrega se posiciona sin duda alguna como la mejor de la franquicia.
El apego excesivo al formato de la película original 'Blair Witch' hace que esta secuela sea más un repetitivo regreso que una reinvención interesante.
El diluvio de detalles resulta cada vez más envolvente. Edward Bazalgette gestiona la narración de manera eficiente. Si aprecias esa minuciosidad, seguramente lo disfrutarás.
Stallone vuelve a la pantalla con una dosis adicional de acción intensa y personajes masculinos. Aunque la trama resulta predecible, su energía característica mantiene el interés desde el principio hasta el final.
Esta secuela, cargada de un humor excesivamente meta, resulta ser tan deficiente como su predecesora. Hay ejemplos mucho más logrados de este estilo de comedia en plataformas como YouTube.
Es una película que narra la experiencia de un europeo blanco en medio de un conflicto árabe que parece sobrepasarlo, sin embargo, se presenta como una historia bien construida.
Incluso teniendo en cuenta lo depresivo del argumento, estamos ante un trago muy amargo que para muchos será difícil de digerir. Waddington sabe perfectamente cómo construir una atmósfera con suspense y una intensidad fétida.