Una pequeña joya que se presenta como una crónica sin adornos de los eventos ocurridos, además de ofrecer una reflexión estilizada y casi abstracta sobre las multitudes, el movimiento y el ruido.
El compromiso y las agallas de Premo son palpables, sobre todo cuando se observa lo cerca que está de la acción durante la insurrección del Capitolio, de modo que la cámara muestra cada empujón y cada golpe.
Lo más decepcionante de la película es que carece de la chispa y originalidad de la primera, limitándose a aprovechar su material de origen sin aportar nada nuevo.
Este trabajo embriagador y con estilo se desparrama, un caos interesante a veces tan cautivador que te dan escalofríos en los pies. Desgraciadamente, a veces también es vulgar y estúpido.
Ullmann TǾndel logra impresionar con su primer largometraje, aunque no todos sus intentos tienen éxito. Sin embargo, la ambición y el valor que demuestra son dignos de admiración.
Ampliando su enfoque con la irresistiblemente carismática Brenda Myers-Powell, este documental ofrece un retrato profundo y emocionante de mujeres al filo.
Aunque Hayek ofrece una actuación destacada, el trabajo adolece de fallos, resultando demasiado extenso y falto de coherencia para lograr sus metas con la exactitud que la tarea requiere.
Zoe Saldaña destaca en un thriller relevante con toques de tragedia. La talentosa actriz nominada al Oscar logra exhibir su versatilidad en esta historia bien ejecutada y visualmente atractiva.
Esta nueva versión del antiutópico clásico de 1987 presenta un reparto más sólido, un guión más elaborado y, por supuesto, unos impresionantes efectos visuales. Sin embargo, carece del ingenio sutil y crítico que caracterizaba a la original.
Una historia entretenida situada en los años 90 que aborda la aparición de un virus zombi. A pesar de que carece de ingenio y humor, las secuencias de acción logran hacerla más atractiva.
Es todo muy 2021, y no puedes evitar preguntarte cómo envejecerá; pero como plataforma de lanzamiento para su directora y reparto, es muy útil (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
Dispuesta a desafiar al público con imágenes sorprendentes, moral ambigua y despiadado humor negro. Segunda parte de una trilogía interconectada, este retrato de una misionera de mediana edad es un poco más accesible que su predecesora.
Puede ser un poco lánguida en cuestión de ritmo en algunos puntos, pero su crítica devastadora es atemporal y haría una buena sesión doble con, por ejemplo, la 'The Master' de Paul Thomas Anderson.
Sin duda hermosa. Es una clase magistral de habilidades con la pastelería, que transforma el equivalente cinematográfico de un subidón de azúcar en una especie de droga narcótica cuyo colocón dura unas dos horas.