Produce más sonrisas que carcajadas y tiene problemas de ritmo y coherencia. Por suerte, la solidez de sus imágenes y de sus gags le da fuerza al conjunto.
Esta obra, visualmente espléndida, es lo suficientemente impresionante como para albergar la esperanza de que Netflix no renuncie por completo a los dibujos animados.
El último giro resulta algo abrupto, ya que elimina el impacto del giro anterior. Sin embargo, si se logra pasar por alto este detalle, se convierte en un entretenimiento 'pulp' ágil y bien realizado por Vuorensola.
Es una extravagante fusión de elementos, combinando el clásico del cine mudo 'Metropolis', la danza de antaño y el vibrante espectáculo de 'Lazy Town'. A pesar de su rareza, logra mantener al espectador interesado y resulta, en general, muy entretenida.
Retomando los números musicales, las payasadas universitarias, el humor sarcástico y la descarada hermandad femenina que ya emplazó su estupenda predecesora, 'Dando la nota 2' remezcla los elementos y llega con algo aún más agudo e ingenioso.
Aunque la película resulta entretenida de forma grosera y provocadora, su desarrollo tiende a volverse monótono, ya que las canciones exhiben ritmos similares y el nivel de histeria que presenta se mantiene constante.
Un desastre encantador, como en gran medida, la propia serie esta refrescante explosión de chistes obscenos y publicidad encubierta de Bollinger debería elevar los espíritus en la Gran Bretaña post-Brexit.
Una entrevista que no profundiza ni enriquece significativamente nuestra comprensión de las personalidades implicadas, y mucho menos del periodismo, los privilegios, la explotación sexual o el precio del pescado.
La película avanza de manera fluida, al igual que muchas comedias británicas. Su humor se fundamenta en la vergüenza ajena, la ironía sutil y un ritmo cómico bien trabajado.
Suena como algo que probablemente has visto en pequeña y gran pantalla cientos de veces: sin embargo, Dresen le da una capa de pintura fresca a la vieja estructura.
Avanza a lo largo de líneas predecibles, sensibleras y un tanto inverosímiles en su mayor parte y se vuelve horriblemente confusa en el tramo final con un desenlace artificioso y engañoso.
Como las carreras de caballos, el cine es un juego de apuestas de alto riesgo, pero el equipo detrás de 'Dream Horse' seguramente haya alimentado a un ganador con esta adaptación adorable y decididamente reconfortante.
Demuestra que el reparto puede marcar la diferencia. Walken mantiene la atención del público gracias a su carisma innato. Aunque el conjunto resulta algo predecible, su sinceridad está presente.