Las relaciones de Gibson con una facción muy retrógrada de la iglesia católica resultan problemáticas para una película que busca celebrar la fe como un elemento inclusivo y que acepte a los renegados.
Eva Longoria se muestra tan vampiresa, luchadora y divertida como cabría esperar, y como una graciosa dadora de discursos en las ceremonias en las que recoge un sinfín de premios por su trayectoria.
No hace falta que conozcas el moominismo, la puedes disfrutar por la brillantez de sus actuaciones, por su vestuario y decorados y por el retrato empático que hace del amor joven.
Al principio resulta extraña, después se vuelve medianamente entretenida y, eventualmente, termina siendo cualquier cosa. Es la máxima expresión de 'ni una cosa, ni la otra'.
Como herramienta educativa y reveladora, será un recurso indispensable. La decisión de incluir tantas entrevistas de cineastas aleatorios es algo extraña.
'Mr. Turner' intenta iluminar el nexo entre la biografía y el arte con elegante sutileza, destacando la interpretación magistral de Timothy Spall, quien parece haber nacido para este papel.
Un experimento fascinante que combina material falso y real para examinar las nociones de fama, estabilidad mental y amistad, resultando en un psicodrama extraño y postmoderno.
No es lo suficientemente mordaz para satisfacer a los amantes del cine de autor y su arco narrativo pesimista no es lo suficientemente adorable como para funcionar como cine comercial.
Una representación adecuada del estilo de vida hedonista del mundo del rock, sazonado con secuencias hermosas pero con unas imágenes cuasi religiosas que rozan lo hortera.
Quizás su previsibilidad sea una virtud y no un obstáculo, sobre todo para el público mayor, que se siente satisfecho al ver a Roberts sonriendo mientras intenta arruinar otra boda.