Una historia que reúne en el dolor de un sensible niño de ficción, la pena del mundo entero, del país, de la ciudad y de los miles de seres queridos que se quedaron atrás.
Una delicia surrealista. La película ofrece una visión única y enigmática de la dinámica familiar y del peligroso poder de la curiosidad sexual en la adolescencia.
Podemos agregar este magnífico (y magníficamente fallido) especimen a la valiosa colección de películas de Malick que explora lo que significa ser un americano.
El dilema de 'The Dilemma' radica en que la adivinanza que fundamenta la trama no resulta especialmente divertida. A pesar de contar con una premisa interesante, no está orientada a generar risas.
El inesperado emparejamiento de Galifianakis y Downey es un verdadero deleite. Sin embargo, el trayecto de Atlanta a L.A. se siente extenso, y Philips parece indeciso entre optar por lo chispeante o lo sentimental.
Los guionistas se han criado con el Dr. Spock y el Barrio de Mister Rogers como guías espirituales. Pero el equipo creativo también aborda la paternidad sobreeducada y la infancia post-permisiva con ingenio.
Se salva de la banalidad absoluta gracias a un guion salpicado de ocasionales momentos boyantes de ternura e ingenio, así como por el toque ligero de su atractivo reparto.
El proyecto está hecho a medida para el Spielberg de 'Salvar a soldado Ryan', el especialista en historias bélicas y también para el Spielberg de 'E.T.', el cronista de los deseos infantiles y de los anhelos familiares.
Toda la boyante locura de la vivaz novela de T. Coraghessan Boyle ha sido extirpada de esta adaptación. Lo que nos queda es un montón de diálogos sobre movimientos intestinales.
Allen, conscientemente, juega con su propia debilidad por la nostalgia. (...) Supongo que los franceses dirán: "¡Encantadora! Pero ¿Qué ciudad es esa? ¡Ojalá viviera allí!