La calidad de la producción es innegable, los personajes establecen una conexión instantánea con el público y la narrativa aborda a los niños con el respeto que merecen, reconociéndolos como seres inteligentes capaces de comprender una amplia gama de temas.
Se agradece que ahora Disney se centre en estimular los sueños de las niñas, quienes también pueden elegir y soñar lo que quieran de sus vidas. Es un filme que suena actual y refleja lo que una mujer es capaz de hacer si se lo propone.
La manufactura es tal que uno pensaría que 'Un gallo con mucho huevos' es una cinta extranjera traída a México; sin embargo, esto no es así. Estamos frente a una película mexicana que pondrá el nombre de México en otro nivel.
Lo entregado por Arnaiz y su equipo es un claro ejemplo de la constancia y dedicación de un grupo de personas que tiene ganas de cambiar y mejorar la animación que se hace en México.
Es un viaje cinematográfico plagado de drama, comedia, reflexión e introspección, en el que, sin duda alguna, nos veremos reflejados. Un filme que se disfruta de principio a fin.
Está plagado de lugares comunes, fórmulas y estereotipos propios de las películas juveniles. No obstante, se entiende cuál es la naturaleza del proyecto y se justifica.
Phoenix demuestra por qué es uno de los mejores actores del panorama fílmico, al mismo tiempo que nos lleva de la mano por un viaje en el que su personaje puede provocar ira, impotencia, soledad y compasión.
Aunque toca las típicas historias de amor, ahonda en los motivos que llevan a un ser humano a actuar de determinada manera tomando en cuenta el contexto en el que se desarrolla su historia.
La inteligencia del guión radica en mezclar el drama con la comedia de una manera sutil, haciendo de este filme un deleite visual, emotivo y sensorial.
Engancha, provoca distintas risas y refleja algunos absurdos que son parte de la misma vida. Sin duda alguna, el realizador Cédric Klapisch vuelve a demostrar que sabe conmover y provocar la risa.
Además de la química que existe entre Naomi Scott y Mena Massoud, protagonistas de la historia de amor, el trabajo de Will Smith como el genio de la lámpara maravillosa es, sin duda, uno de los grandes atractivos de la versión de acción real.
La historia, la música, los sonidos y las tomas logran llevar al espectador a esas zonas de terror en las que el miedo se apodera del cuerpo y acelera el corazón.
Esta cinta engancha al espectador desde el principio debido a las grandes actuaciones que despliegan los involucrados, al diseño de producción y a la química que existe entre Michelle Williams y Matthias Schoenaerts.