No me queda claro cómo quiere contar la historia el director, la premisa parece perder fuerza y desgastarse hacia la segunda parte, reactivándose con un accidente forzado que no alcanza a salvar 'Una nueva amiga'.
Una película pequeña y emotiva sin mayores pretensiones. No se profundiza demasiado en los personajes y se aleja del drama con algunos momentos de humor.
Profundamente nostálgica, 'La gran belleza' es un cine diferente, de alto valor artístico. Es un bellísimo espectáculo, lleno de simbolismos, original, muy sensual; con diálogos que dan ganas de apuntar para recordar una y otra vez.
Payne muestra una notable madurez y sensibilidad al explorar una variedad de emociones que capturan al espectador de forma orgánica, complementadas por un inteligente sentido del humor.
Tiene pocos buenos momentos, varios de ellos a cargo del talento de Meryl Streep y la grata presencia de Chris Cooper. El ritmo es disparejo y se pierde el interés, se hace reiterativa y cae en lugares comunes, una buena historia, mal contada.
Una película amable, ligerita, agradecible. Con un inicio espléndido 'Los juegos del destino' va decepcionando, ya que no explota la gran riqueza argumental que su premisa ofrece.
El relato es amable, con momentos de humor negro que alcanzan lo absurdo. El guión es sobresaliente y el ritmo, así como el suspenso, se mantienen constantes. Lo más destacado es la imprevisibilidad de los acontecimientos, lo que logra mantener nuestro interés a lo largo de la historia.
Una buena muestra de cine mexicano de calidad. 'Fecha de caducidad' es que aborda a tres personajes en torno a situaciones de violencia pero con un brillante sentido del humor.
La película destaca por sus múltiples virtudes en el lenguaje cinematográfico, el guión, la edición, la banda sonora, el ritmo y las actuaciones, lo que la convierte en un verdadero clásico.
Una gran selección musical, de exquisito gusto, y una bella dirección de fotografía, hacen de 'El nuevo, Nuevo Testamento' una película que aún con sus tropiezos es muy entretenida.
Szifrón explora con un ácido sentido del humor las miserias de la condición humana. La propuesta ofrece una disección de la corrupción y las artimañas que empleamos para eludir la ley y evitar enfrentar las consecuencias de nuestras acciones.
La premisa es francamente muy atractiva y está bien desarrollada, con un sentido del humor diferente, que podría haber resultado en momentos divertidos. Sin embargo, los recursos usados en el guión para criticar al país asiático son realmente decepcionantes.
Una película que se compone de buenos momentos, pero cuyo disparejo ritmo no le da continuidad para ligar una secuencia con otra en el ánimo del espectador.
Con momentos verdaderamente brillantes y para desternillarse de risa, se desbalancea mucho porque su intérprete y guionista, el británico Sacha Baron Cohen vuelve a caer en lo que es ya su sello personal: la obscenidad, el chiste escatológico y de pésimo gusto, grosero y hasta repugnante.