Jia se destaca como el cineasta chino más importante de las últimas dos décadas. Se adentra plenamente en el melodrama, un género clásico que aborda con total entrega, sin comprometer su propia firma como autor.
La película presenta una verdad que trasciende la simple apariencia cinematográfica. Además de ofrecer personajes y entornos auténticos, Rosselli añade una capa de sutileza política.
El comienzo de la película evoca lo mejor de Hitchcock, destacando la minuciosidad y precisión en su dirección, junto con una pizca de humor absurdo, y más adelante se convierte en una reinterpretación de 'La noche del cazador'.
Es indiscutiblemente la única película completamente fallida en una carrera mayormente destacada. La obra de Denis no tiene claridad en la historia que desea narrar.
Es impresionante cómo Hansen-Love logra crear una película centrada en la incertidumbre a partir de las certezas del presente, transmitiendo esta percepción de una manera tan tangible y poderosa.
La falta de entendimiento entre distintas generaciones es un tema central en esta película del cineasta oriental, que, al estilo de Yasujiro Ozu, centra su atención en una reunión familiar que parece inocente a primera vista.
'Happy End' es una obra seria y ambiciosa que presenta una amplia variedad de personajes, cada uno contribuyendo a un intrincado tejido narrativo. Se presenta como una especie de Götterdämmerung, explorando la caída de los dioses con un matiz irónico que se refleja en su título.
Un film que ya inicialmente lleva con fuerza la marca de Antonioni, explorando situaciones de alienación, desorden emocional e inestabilidad de sentimientos, lo que establece un claro vínculo con la obra del célebre director italiano.
'La grand chariot' es una película llena de energía. El director, fiel a su estilo, se reinventa al alejarsi de la melancolía característica de la post nouvelle vague.