Wenders no ofrecía una película significativa desde hace casi treinta años. Su nuevo trabajo es una conmovedora carta de amor a Tokio, donde el director alemán redescubre algunas de sus mejores influencias.
Un toque de mesura en los últimos tramos de 'Sorry We Missed You' habría ayudado a que la película resultara más sólida y creíble. En cualquier caso, parece que en Loach el diagnóstico es siempre más agudo que la forma en que se ejecuta.
Este documental es un claro ejemplo de la excelencia en el género de observación, mostrando un compromiso genuino con cada uno de sus numerosos personajes a lo largo de tres horas y media, sin la necesidad de entrevistas.
Haneke captura el sufrimiento en su esencia, sin adornos. Las actuaciones de Trintignant y Emmanuelle Riva aportan una profundidad extra a la ya seria y dolorosa temática de 'Amour', que el director trata con su habitual meticulosidad.
El filme logra sostener una dignidad constante a pesar del dolor y el sufrimiento, principalmente gracias a la excepcional actuación de su pareja protagónica, que evita caer en soluciones simplistas.
Una farsa lisérgica que ofrece agudas críticas sobre la industria cinematográfica, incluyendo a productores mafia y actores caprichosos. Sin duda, la actuación destacada de Jonathan Pryce es lo más sobresaliente de la película.
El carácter programático de 'R.M.N.' debilita la película, ya que su intención de presentar un cine de tesis es evidente, y el guion va conectando puntos para crear una figura final.
Wiseman considera que el cine es una vía para adquirir conocimiento. Sus documentales no presentan tesis ni respuestas definidas, en cambio, buscan explorar la comprensión de los temas tratados sin la intervención de un protagonista o narrador.
La travesía resulta cautivadora, tanto por las impresionantes tomas de los magmas que logra el cameraman Peter Zeitlinger, un habitual colaborador de Herzog, como por la perspectiva única que Herzog ofrece sobre el tema.
El problema de 'Salt and Fire' radica en que, a pesar de contar con imágenes impresionantes y sin necesidad de efectos digitales, su guión y los diálogos oscilan entre lo mediocre y el humor involuntario.
La fluidez de Bonello al transitar entre el pasado y el presente, y de una cultura a otra, es impresionante. Logra un entierro prematuro que se sostiene únicamente con la luz, el montaje y el sonido, sin necesidad de otros recursos.
Desde 'Blade Runner', el cine de ciencia ficción en Hollywood ha tomado inspiración de Philip K. Dick, ya sea de manera oficial o no. A menudo, se ha apropiado de su obra sin siquiera darle reconocimiento, como sucede en esta aventura futurista y digitalizada.
Bonello tiene a Léa Seydoux, una actriz de gran talento que mantiene un notable compromiso emocional, lo que contrarresta la frialdad formal que se percibe en toda la película.
Los documentales de Herzog suelen ser impredecibles, y 'Fireball' no se aparta de esta tendencia, ya que va más allá de captar simplemente lo que muestra su cámara.
Varda, la gran figura de la Nouvelle Vague, muestra a sus 89 años una energía y una grandeza que deberían inspirar a otros cineastas, quienes a menudo se dejan llevar por el cinismo y la burla.