Otra de sus pequeñas fábulas obreras, llenas de solidaridad y sentimiento, pero también de ese inconfundible humor seco que lo caracteriza. Y por supuesto, este humor no falta en su nueva maravilla.
Bing hace un cine enfocado en las personas. Su película muestra la última etapa de una anciana, que se encuentra postrada en la cama debido a un avance acelerado del Alzheimer.
Lo que en un comienzo parece un simple drama doméstico, va creciendo en densidad e implicancias de todo tipo, hasta que el filme de Farhadi alcanza una complejidad inesperada.
Una película insumisa y comprometida. Aunque la realidad que retratan los Dardenne es dura y a veces sórdida, su enfoque evita el miserabilismo. Su cine se caracteriza por ser seco y frontal, y siempre mantiene una perspectiva moral sobre sus personajes.
El film de Loza sugiere e invita a la interpretación, lo que se convierte en una característica distintiva de su estilo cinematográfico. La obra también incorpora momentos de epifanía que resultan intrigantes.
Aunque no faltan vicisitudes y su estilo en más de una ocasión puede incluso calificarse de “clipero”, hay mayor coherencia en el debut de la directora kosovar Luàna Bajrami.
No resulta arriesgado afirmar que 'El irlandés' es la mejor película de Martin Scorsese en casi 30 años. (...) que se conecta de manera directa con lo más identitario de su obra a la vez que la enriquece y la amplía de modos insospechados.
Con un film hecho de infinitos detalles, la directora de "Wendy y Lucy" consigue un relato que trasciende su anécdota. Tanto que desnuda las reglas básicas del capitalismo y habla del desencanto del sueño americano.
[Frears] hace de cartero y desliza un mensaje de corrección política, haciéndole ver a los británicos de hoy que la más recalcitrante de sus reinas era capaz de tener un amigo musulmán, aunque la película (...) por momentos lo trate como a una mascota.
Una película con una notable capacidad de observación, compuesta por actitudes, gestos y silencios que resultan tan reveladores como muchas palabras. Su narrativa concisa no la obliga a apresurar sus tiempos.
Consigue trascender aquello que narra para describir un estado de situación mucho más amplio, el triste paisaje de hoy en los Estados Unidos, surcado por el desempleo y la desesperanza.
Con tacto y sensibilidad, el director Bahrani no apela a los aspectos más extremos o sentimentales de su narrativa. Opta por permitir que las pequeñas situaciones vayan delineando las líneas del relato.
Tiene momentos de una rara, extraña belleza y toma riesgos que casi nadie asume hoy, empezando por recordar y honrar a Bresson. Y eso, en el cine preformateado que está invadiendo los festivales, no es poca cosa.