El director de 'Secretos y mentiras', un observador constante de la clase media británica, explora nuevamente dos de sus temas más recurrentes: la familia y las huellas que deja el inexorable paso del tiempo, no solo en el cuerpo, sino también en el alma.
En 'Yannick', Dupieux ha abandonado los chistes absurdos para desarrollar una idea que da lugar a una dramaturgia coherente y bien elaborada, lo cual se alinea perfectamente con el núcleo de su nueva película.
Con una serie de pequeños apuntes brillantes, la nueva maravilla del director de "Mayúscula imprenta" da cuenta de la verdadera obscenidad de nuestra época, que no está en un video porno casero, sino en el capitalismo desenfrenado.
Antes que una comedia cáustica al estilo de Todd Solondz, como se le clasificó de manera apresurada en el Festival de Cannes, Polvo de estrellas es, en esencia, una película de monstruos, algo que Cronenberg no realizaba desde 'Festín desnudo'.
Para un director especializado en el uso de espacios cerrados y escenarios singulares, que busca intensificar las tensiones y conflictos entre los personajes, esta adaptación del exitoso teatro de Reza parece carecer de energía y se siente sobreactuada.
Como en toda su obra previa, Panh vuelve obsesivamente, una vez más, sobre ese período tremendo, la dictadura de Pol Pot, pero esta vez a la manera de un pequeño poema visual, tan simple como conmovedor.
Su película más controvertida. Dumont lo hace de un modo tan original como irreverente y a la vez genuino: como un musical. El resultado es a la vez sorprendente, gracioso y por momentos también conmovedor.
El guion carece de profundidad, como si se hubiera decidido desechar la idea original, que era prometedora, y transformar 'The Northman' en una simple película de venganza más, de las tantas que existen.
La riqueza del filme de Malika Musayeva radica en la sutileza y la dulzura con la que la directora aborda un asunto que, a pesar de su aparente simplicidad, es profundamente complejo, sin jamás recurrir a juicios absolutos ni simplificaciones.
Una película que aborda los desafíos específicos de cada personaje, al tiempo que presenta un contexto social y político que invita a la reflexión pública.
No es la primera película en inglés ni el primer cortometraje de Almodóvar. Sin embargo, en esta ocasión, el director opta por explorar mayores libertades creativas, a pesar de las normas del género.
Este documental es digno de reconocimiento, no solo por su calidad, sino también como un símbolo de resistencia y celebración de la mujer, los feminismos y las diversas identidades sexuales.
El último trabajo de Almodóvar evoca su característico barroquismo, aunque esta vez se manifiesta bajo una estética limpia y fría, reminiscentes de un laboratorio. Este entorno se convierte en el eje de un experimento cinematográfico denso, oscuro y profundamente autorreferencial.
Ripstein y Garciadiego transforman a Emma Bovary en Emilia, una ama de casa que se siente atrapada y angustiada tanto en su mente como en su físico, logrando una puesta en escena de sorprendente fluidez.
Fassbinder demuestra un esfuerzo impresionante al introducir sus ideas en un medio tan adverso como la televisión. Mientras Godard buscaba romper con el lenguaje del cine, Fassbinder lo acoge con entusiasmo, intentando conectar con su audiencia de manera efectiva.
Assayas utiliza los recursos más clásicos y perdurables del cine en Personal Shopper, logrando momentos inquietantes. Es en la intersección entre lo gótico y lo moderno donde el director alcanza sus mayores éxitos.